El Mañana

domingo, 20 de enero de 2019

Los Redactores
Río Revuelto Los Redactores

Como decía Gabo

5 enero, 2019

A propósito del Día del Periodista celebrado ayer en México, vale la pena resaltar al mejor oficio del mundo como lo definió el gran Gabriel García Márquez, aquella cuya pasión es insaciable frente a la realidad, aquella que ha costado mucho mantenerla estable frente a un panorama desvirtuado que lamentablemente han venido transformando la profesión.
Por eso vale la pena conmemorar a esas vidas que han sido apagadas en la lucha reprimida por los poderes cancerígenos que nos carcomen a diario. Aquellos quienes abrazando la profesión han desmantelado rascacielos construidos sobre cortinas de humos con intereses injustos.
Somos muchos los que respiramos mientras se construyen criterios que aterrizan directo en la sociedad, formando al mismo tiempo principios que forman uniones o desuniones, euforia o angustia: he ahí su gran importancia.
Es que el periodismo va mucho más allá de las notas y columnas, del lápiz y del papel, es un oficio a quien muchos los escogió para adentrarse en su órgano principal: la sociedad.
Somos desafortunadamente el segundo país más peligroso para los periodistas, lo cual queda contrastado en la cifras registradas durante el 2018 que compite con Afganistán.
Sin embargo, aunque sea una profesión cuya historia ha transformado indiscutiblemente la manera de ver al mundo y de analizarlo, también están aquellos quienes tristemente no han abierto las verdaderas puertas de lo que significa hacer periodismo, por miedo quizás, por más dinero, por conveniencia a lo mejor…
Son muchos los factores que hoy día rondan a la bonita profesión del periodismo -tanto buenos como malos-, aunque siempre valdrá la pena felicitar a quienes aún deciden seguir creando un periodismo claro, inmune a lo injusto y a lo deshonesto, pues de esta manera podemos seguir teniendo calidad que no opaque la inmediatez.

Las autoridades -y de paso comerciantes y ciudadanos en general- contemplaron para hoy el mayor flujo del regreso masivo de paisanos hacia el vecino país del norte, lo que tradicionalmente es para los neolaredenses el fin de semana en que es preferible no cruzar hacia Laredo.
Aunque existe una fila de locales, al menos durante ese fin de semana suele ser usado casi con exclusividad por quienes cuyas actividades los obligan a cruzar, pues el resto se espera hasta el siguiente fin.