El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
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¿Cómo se siente?

6 febrero, 2019

El próximo 11 de febrero, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Una oportunidad para revisar cuál es nuestro comportamiento ante las personas que carecen de salud.

Los avances de la ciencia en el aspecto médico, han sido espectaculares, logrando prolongar la vida a niveles impensables hace algunas décadas. En nuestro país florece el turismo médico, en el que personas de otros países, no solamente buscan recuperar su salud, sino que buscan la calidez humana del personal médico mexicano. Para ello, esta atención es tan importante como la ciencia.

Pero, la atención y el cuidado humano hacia el enfermo ¿ha crecido o retrocedido? Si bien, muchas veces somos testigos del cuidado heroico que muchas personas han hecho hacia los enfermos, da la impresión de que, el cuidado de los enfermos en la familia, son endosados con facilidad a los miembros de familia que “se dejen” cuidarlos, apoyados por amenazas e insultos de quienes fácilmente se ausentan ante la enfermedad, y se presentan como buitres rapaces a la muerte del familiar.

La fuerte tentación por convertir la medicina en solamente un negocio es frecuente. En su último mensaje sobre la jornada del enfermo, el Papa dice: “La vida es un don de Dios —y como advierte san Pablo—: ‘¿Tienes algo que no hayas recibido?’. Precisamente porque es un don, la existencia no se puede considerar una mera posesión o una propiedad privada, sobre todo ante las conquistas de la medicina y de la biotecnología, que podrían llevar al hombre a ceder a la tentación de la manipulación del ‘árbol de la vida’.

Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, deseo afirmar que el don se sitúa como el paradigma capaz de desafiar el individualismo y la contemporánea fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas. El diálogo, que es una premisa para el don, abre espacios de relación para el crecimiento y el desarrollo humano, capaces de romper los rígidos esquemas del ejercicio del poder en la sociedad.

La acción de donar no se identifica con la de regalar, porque se define sólo como un darse a sí mismo, no se puede reducir a una simple transferencia de una propiedad o de un objeto. Se diferencia de la acción de regalar precisamente porque contiene el don de sí y supone el deseo de establecer un vínculo. El don es ante todo reconocimiento recíproco, que es el carácter indispensable del vínculo social. En el don se refleja el amor de Dios, que culmina en la encarnación del Hijo, Jesús, y en la efusión del Espíritu Santo.

Cada hombre es pobre, necesitado e indigente. Cuando nacemos, necesitamos para vivir los cuidados de nuestros padres, y así en cada fase y etapa de la vida, nunca podremos liberarnos completamente de la necesidad y de la ayuda de los demás, nunca podremos arrancarnos del límite de la impotencia ante alguien o algo. También esta es una condición que caracteriza nuestro ser ‘criaturas’. El justo reconocimiento de esta verdad nos invita a permanecer humildes y a practicar con decisión la solidaridad, en cuanta virtud indispensable de la existencia.

Esta conciencia nos impulsa a actuar con responsabilidad y a responsabilizar a otros, en vista de un bien que es indisolublemente personal y común. Sólo cuando el hombre se concibe a sí mismo, no como un mundo aparte, sino como alguien que, por naturaleza, está ligado a todos los demás, a los que originariamente siente como ‘hermanos’, es posible una praxis social solidaria orientada al bien común. No hemos de temer reconocernos como necesitados e incapaces de procurarnos todo lo que nos hace falta, porque solos y con nuestras fuerzas no podemos superar todos los límites. No temamos reconocer esto, porque Dios mismo, en Jesús, se ha inclinado (cf. Flp 2,8) y se inclina sobre nosotros y sobre nuestra pobreza para ayudarnos y regalarnos aquellos bienes que por nosotros mismos nunca podríamos tener”. En ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com

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