El Mañana

martes, 12 de noviembre de 2019

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Con el apagón…

16 octubre, 2019

Hoy se contempla la visita del nuevo Embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, quien tentativamente visitaría el consulado, el Puente III y algunas otras citas en su agenda.

A esta visita tentativamente se estaría sumando el gober, ya saben, para la foto, lo que a su vez restringiría el acceso a la prensa y con ello cuestionamientos de interés público.

Las llamadas de extorsión no han dejado de existir, aunque para muchos es un “truco viejo” y suelen soltar una carcajada cuando reciben una de estas llamadas, aún hay quien cae.

Recientemente algunos usuarios han manifestado haber sido llamados por el (867) 299 2825 y escuchar una voz femenina pedir ayuda, al cuestionarle de quién se trata sólo dice: “Soy yo”.

La gran mayoría de estos intentos de extorsión comienzan con una voz angustiada que pide ayuda por encontrarse en una “situación” complicada y asegura tratarse de un familiar, por lo que pide dinero.

Como el horno no está para bollos, un par de jovencitos que rondaban por la escuela Martin enmascarados y “sospechosos” al criterio de los oficiales, provocaron una intensa movilización policiaca y hasta un cierre momentáneo del campus mientras se hacía una exhaustiva revisión de los muchachos, claro que al final no encontraron armas ni amenaza alguna y todo regresó a la normalidad.

Sin luz quedó el Centro de Laredo y otros sectores, interrumpiendo las actividades de negocios, escuelas y edificios públicos en pleno horario hábil.

En esto hay que tomar en cuenta que la ciudad apenas se recupera de la “contingencia” del agua y ayer ocurre este apagón; el problema es que muchos suelen entrar en pánico, principalmente propiciado por la incertidumbre.

Al final es -de nueva cuenta- un recordatorio de cómo no estamos preparados para verdaderas contingencias, pues en ambos Laredos, cuando ha ocurrido un apagón, cortes de agua o situaciones similares, las tiendas de conveniencia se ven abarrotadas por personas que buscan surtirse de provisiones como para enfrentar el fin del mundo, cuando todo vuelve a la normalidad en cuestión de horas.

El pensamiento colectivo es curioso, pues muchas veces aunque una persona esté tranquila y segura de que la situación se normalizará en unas horas, solamente con ver a los demás entrar en pánico y tomar medidas extremas, es fácil dejarse llevar y unirse al pandemonium.

Actualmente en muchos domicilios de Laredo hay una gran cantidad de paquetes de agua embotellada que compraron innecesariamente al dejarse llevar por el pánico colectivo que imperó cuando se emitió la restricción del agua potable.