El Mañana de Nuevo Laredo

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Río Revuelto

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2 agosto, 2020

Con una lluvia bastó



La racha de fallecimientos de conocidos personajes locales no ha cesado, ayer pasó a mejor vida Don Rubén Bazán, exalcalde suplente, empresario y agente aduanal con muchos años de trayectoria, sin duda un pilar de la comunidad.

Don Rubén parecía incansable, hasta el último momento fue visionario y emprendedor; como ser humano, las veces que lo llegamos a tratar siempre fue atento y accesible, hoy ya descansa en paz.

Julio fue tan extraordinario en muertes y nuevos contagios de Covid-19 que superó a los meses anteriores sumados, pero fue también el mes en que más se notó relajada los ciudadanos en Nuevo Laredo en materia de disciplina para prevenir el coronavirus.

Pareciera ser que sólo unos días, al principio de la contingencia, se notara un distanciamiento social, pero al poco  tiempo esa confianza predominó y justo ahora que nos encontramos en un pico de muertes y contagios que parece no estar aún por disminuir, es cuando más personas andan como si nada pasara.

Todavía no logran reparar los socavones que se hicieron en las lluvias de mayo y con una lluvia bastó para que salieran unos nuevos y resurgieran otros que según ya habían arreglado.

De hecho, prácticamente el único que ya consideraban despachado era el de Anáhuac y Río Pánuco, y resultó que con estas últimas lluvias ya se comenzó a notar una hendidura algo profunda, pues incluso fue necesario acordonar el área ante el riesgo de que otra vez sea tragado un auto por la calle.

Este ejemplo que acabamos de mencionar comenzó a ser “reparado” el mismo día del incidente, aunque aparentemente no de la manera adecuada, mientras que en la colonia Infonavit, un sector menos privilegiado que el anterior, hay varios socavones de grandes proporciones que tienen dos meses o más y que ni siquiera esa atención han tenido.

No sólo eso, sino que antes de que se abrieran en este 2020, varios de ellos ya tenían historial de ser puntos en los que frecuentemente se generan socavones, pues parece que solamente se les aplica un relleno que eventualmente volverá a sucumbir.

Lo que tienen estos puntos en común son los veneros de agua, pues sobre todo las colonias cercanas al río o en su defecto a alguno de los arroyos, lo que ocasiona que se debilite el subsuelo y termine por desgastarse hasta que debajo del pavimento no quede más que una burbuja de aire, es decir, que la calle no tenga nada que la sostenga debajo, haciendo eventualmente que sucumba con el peso de los vehículos.

Todo esto empeora sin duda con las lluvias, que ayudan a debilitar aún más el subsuelo.

Desde hace años, la CILA declaró en sus estudios algunos sectores de riesgo en los que nunca debería de construirse, por tratarse de áreas de influencia del río Bravo y/o sus veneros y arroyos, pero la corrupción derivó en que se emitieran indiscriminadamente permisos de construcción que eventualmente dejaron populosas colonias que hoy presentan diversos problemas cada vez que llueve.

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