El Mañana de Nuevo Laredo

Pedro Chapa Salinas

En voz alta

Pedro Chapa Salinas

21 febrero, 2021

Conservadurismo, atrapado entre la desinformación, las teorías conspirativas y la cultura de la cancelación



No existe peor indicativo de una sociedad en deterioro que cuando una gran parte de ella se refugia en los instintos más gregarios y primitivos que el ser humano pueda llegar a imaginar. Prácticamente, involuciona en un mecanismo de defensa cuando se ve abrumado por los hechos en un mundo que requiere adaptarse a la realidad de manera progresiva, reclamando territorio arrebatado durante años de represión, dominación y ostracismo de las mayorías egoístas, sobre las clases menos favorecidas, culturas más desprotegidas y las sociedades olvidadas, vulnerables, y más necesitadas.
El problema se agrava de manera preocupante cuando lejos de ser éste un hecho aislado y regionalizado, el mismo se extiende por todos los rincones del globo terráqueo y se potencializa mediante la violencia, el odio, y la intolerancia, que, con el albergue de los medios de comunicación, hoy en día más masivos y menos regulados, se convierte en una herramienta de destrucción masiva que pone en riesgo la seguridad de países enteros y resulta una amenaza constante a la democracia, los derechos, y las libertades de las personas que buscamos un mundo más justo y equitativo.
Es muy fácil que estos antivalores se propaguen de manera alarmantemente acelerada, sólo basta con un grupo de titiriteros maquiavélicos que correspondan a intereses cuya agenda sea el conservar el statu-quo del poder socio-político y económico, utilizando estrategias de manipulación masiva mediante la divulgación de noticias falsas, o “hechos alternativos”, teorías conspirativas y mentiras repetidas que generen especulación, miedo y zozobra sobre todo aquello que les ponga en duda la conservación de sus privilegios, o en su defecto, la pérdida del confort ganado a costa de los demás.
Más fácil aún, resulta extremadamente sencillo que cada vez más personas se sientan atraídas por estos charlatanes de la desinformación ya que el perfil demográfico afín con estos cultos de adoración a lo banal, irracional y sin sentido (Ej. QAnon), se repite una y otra vez entre las personas cuya capacidad de raciocinio se ha visto limitado o disminuido gracias a la falta de sensibilidad de convivencia social entre lo diverso y distinto. Esto demuestra la ignorancia que representan, en gran medida, causada por el agotamiento de ideas y argumentos que justifiquen sus delirantes puntos de vista, orillándose a sí mismos a la descalificación.
Normalmente estos ciclos generacionales se repiten de acuerdo con las propias necesidades de adaptación del ser humano viviendo en sociedad. Lo peor del caso de lo que hoy nos sucede a nivel mundial, y por tanto a escala local y regional, es que, la propia naturaleza nos ha advertido y dado la oportunidad al mismo tiempo de recapacitar, y aprender de los errores cometidos en el pasado, sí que hallamos aprendido la lección, mucho menos, demostrar estar preparados para dejar a un lado nuestras diferencias, enfrentar unidos los retos que tenemos en el presente, y prepararnos de manera inteligente y fraterna para lo que nos depara el futuro como sociedad.

Adendum:
Hemos escuchado una y otra vez como si fuera una moda o una novedosa sensación que la cultura de la cancelación o “cancel culture”, ha tomado por asalto a las diversas sociedades que se encuentran atrapadas entre la defensa de la libertad de expresión, y las consecuencias que esto repercute cuando por ello se aplica lo que coloquialmente conocemos como “ley del hielo”.
Una línea muy delgada y peligrosamente fácil de cruzar por cualquiera de las partes en juego, demuestra una vez más lo proclive que estamos, de uno, y otro lado, a aferrarnos a nuestras ideas, sin antes siquiera escuchar otros puntos de vista.
Por ello es urgente, y más que necesario, ceder en el intento de llegar a un acuerdo. Por el bien de la humanidad.
Algo, a lo que los conservadores les cuesta demasiado aceptar.

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