El Mañana

jueves, 17 de octubre de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Consulta gratis

14 septiembre, 2019

“Hooker!… Harlot!… Whore!… Bawd!… Hot pants!… Cyprian!… Floozy!.. Tart!…”. Todos esos voquibles que en lengua inglesa sirven para nombrar a las mujeres que ejercen la prostitución le asestó lord Feebledick a su esposa, lady Loosebloomers. “¿Por qué me dices eso?”, preguntó ella. “¿Cómo por qué? -rebufó el lord-. Este lunes te encontré en la cama con el mayordomo James. El martes te sorprendí yogando con Wellh Ung, el encargado de la cría de faisanes. El miércoles te vi en la cochera haciendo el amor con el chofer en el asiento del Rolls-Royce. El jueves tuviste sexo con el jardinero atrás de los rosales. El viernes te revolcaste en la paja del establo con el caballerango Highrump. Y el sábado me pusiste el cuerno con Hardcock, el vecino. ¿Y aun así te ofendes porque te llamo ‘hooker’, ‘harlot’, ‘whore’ y lo demás?”. “Ah, Feebledick -respondió lady Loosebloomers con acento lamentoso-. ¿Ya se te olvidó que a ti te dedico todos los domingos? Por la mañana te acompaño a la iglesia; en la tarde tomo el té contigo; por la noche jugamos al whist. ¿Y me agradeces eso? No. ¡Tú nada más te fijas en lo malo!”… Dulciflor, linda muchacha, aprovechó la presencia de un médico en la fiesta para hacerle una consulta gratis. Le dijo: “Doctor: al levantarme por la mañana siento náuseas, mareos y cansancio general. ¿Qué podrá ser?”. Respondió el facultativo: “Para darle un diagnóstico preciso necesitaría yo internarla una semana en el hospital donde tengo convenio; hacerle 52 análisis y tomarle 26 radiografías. Pero por los síntomas que presenta puedo decirle que hay dos posibilidades: o está usted resfriada o está embarazada”. “Debo estar embarazada -ponderó Dulciflor-. Nadie me ha introducido un resfriado”… “Me besó apasionadamente, y luego me puso la mano en el busto”. Confusa y ruborizada la ingenua Dulcilí le contó a su mamá lo que su novio le había hecho la noche anterior después de llevarla en su automóvil al solitario sitio llamado El Ensalivadero. “¡Qué barbaridad! -exclamó consternada la señora-. Y ¿lo pusiste en su lugar?”. “No, mami -confesó Dulcilí-. Más bien él se puso en el mío”… El galán se acercó a su dulcinea con evidente intención lúbrica. Le dijo ella: “Contén tus ímpetus, Pitoncio. Piensa en la explosión demográfica”. “Pienso en ella -respondió el ardiente amante-. El problema es que ya traigo encendida la mecha”… Don Algón puso un aviso en el periódico, pues requería una nueva secretaria. Para su sorpresa la primera solicitante que se presentó fue una perrita chihuahueña. En el examen que le pusieron, el animalito demostró tener vastos conocimientos de computación, finanzas, auditoría y contabilidad de costos. Don Algón, sin embargo, no quería tener una perrita como secretaria. Le preguntó: “¿Posee usted un segundo idioma?”. Respondió la perrita: “Miau”… La maestra le pidió a Pepito: “Explícame el Principio de Arquímedes”. Dijo Pepito: “Una noche el papá de Arquímedes se le subió a su esposa. Ése fue el principio de Arquímedes”… Un tipo le dijo a otro: “Te ves macilento y demacrado. ¿Qué te sucedió?”. Contestó el otro: “Me sacaron el apéndice”. Opuso el amigo: “Eso no es motivo para que te veas así. A muchos les han sacado el apéndice”. Preguntó el otro, sombrío: “¿En un asalto?”… El toro Agapito veía con ojos tiernos a la vaquita Claribel, que estaba al otro lado de la cerca de alambre de púas. “Ven a mí, Agapito -lo invitó cierto día Claribel-. Hagamos un becerrito”. Incitado por esas palabras sugestivas el toro tomó impuso y saltó la cerca. “Bienvenido, Agapito -le dijo Claribel-. Procedamos ahora a hacer el becerrito”. “Imposible -gimió el toro-. Ya soy Aga solamente. Lo demás se me quedó en la cerca”… FIN.

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En vano