El Mañana

viernes, 06 de diciembre de 2019

Ernesto Hernández Alarcón
Duela Caliente Ernesto Hernández Alarcón

Corazón en la mano

13 junio, 2019

Tengo la impresión que los Raptors de Toronto desperdiciaron una oportunidad de oro solido el pasado lunes en el juego cinco de la serie final de la NBA.
Los Warriors de Golden State no son un equipo al que se le pueda perdonar. Si ya los tienes en el piso, vulnerables para el tiro de gracia, debes ejecutarlos, prenderles fuego e inclusive enterrarlos, de lo contrario, pueden resucitar como el Ave Fénix, y créanme, cuentan con los elementos necesarios para tal efecto.
Con seis puntos a favor faltando tres minutos, con el “momentum” evidentemente de su lado e inclusive con una llamada arbitral controversial y determinante que en forma clara les beneficiaba, los sequitos de Nick Nurse no supieron aprovechar la coyuntura que les hubiera permitido levantar el trofeo Larry OBrien por primera vez en su historia.
¿Que sigue a continuación? El día de hoy se juega el sexto partido de una serie que bien podría definirse con una palabra: defensa.
Una serie final digna del mejor baloncesto del mundo, con enfrentamientos vibrantes, físicos y emocionales, esto último, en especial por el tema de la lesión de Kevin Durant, situación que podría cambiar drásticamente el futuro y la carrera del alero estrella, así como el mercado libre de la liga en la próxima temporada baja. No pienso que la tónica del citado cotejo número seis cambie de manera radical, sin duda los Raptors seguirán imprimiendo su sello de defensiva agresiva, hambrienta y física, tratando de desquiciar a los de la bahía en lo que me parece desembocara en un escenario muy cerrado y competitivo.
Los Guerreros apenas sobrevivieron en un duelo donde al final perdieron no solo de nueva cuenta a su mejor jugador, sino la ventaja que habían mantenido durante prácticamente todo el juego, algo similar a lo ocurrido en el cuarto encuentro. Así mismo, en el juego tres, cuando estuvo ausente Kaly Thompson por lesión, quedo en relieve que Stephen Curry no puede cargar con el equipo solo, en toda la extensión de la palabra.
Mientras que los del Parque Jurasico han explotado a su favor a la gran mayoría de su plantilla (Kawhi Leonard, imparable; Marc Gasol, magnifico siempre en la primera mitad; Pascal Siakam jugando con el corazón y Kyle Lowry viniendo de menos a mucho mas), además de su banquillo: Serge Ibaka ha hecho una labor bastante sobresaliente, al igual que Danny Green (demostrando su valiosa veteranía) y Fred VanVleet ha respondido aceptable y muy a su manera.
Sin embargo -y no por demeritar el gran plan de juego de los Raptors- los Guerreros no solo han tenido que lidiar con las lesiones de KDurant, KThompson y Kevon Looney, el juego irregular de DeMarcus Cousins (sin duda ya no es el mismo de antes de su lesión), sino que su banquillo ha estado para el olvido. Jugadores como Shaun Livingston, Jordan Bell, Alfonso McKinnie, Jonas Jerebko, Quinn Cook y Andrew Bogut simple y llanamente no han logrado un complemento, les ha quedado grande la gran final y por consiguiente han creado una sobre dependencia en Curry, Thompson, Andre Iguodala y Draymond Green.
Bajo mi apreciación, el factor de la famosa arma “x”, debería ser la diferencia para que esta noche en el Oracle Arena, los de casa logren extender la serie a un séptimo juego, lo cual cerraría con broche de oro una final que ha regresado el espectáculo, la competencia y las altas expectativas. Independiente de cual equipo logre llevarse la gloria, en un séptimo enfrentamiento los dos serian justos ganadores, y lo importante es que han brindado una final inolvidable, con un nivel e intensidad de ambas escuadras que en varios años no habíamos presenciado. A final de cuantas ahí ganamos todos, tanto una NBA que cruza una relativa transformación en vías de modernizarse, como una afición cada vez más exigente. Abundaremos.

Any Given Sunday Ernesto Hernández Alarcón

Semana 4