El Mañana de Nuevo Laredo

Álvaro Morales

Sentir Cívico

Álvaro Morales

25 marzo, 2020

Covid-19 y el daño económico



Enfrentamos, a nivel mundial, lo que probablemente pueda ser
una tormenta perfecta para la salud y la economía. Los devastadores efectos del
coronavirus apenas comienzan. Aunado a esto, la baja de los precios del
petróleo, las clausuras de negocios, la cancelación de viajes y otros factores
nacionales e internacionales que amenazan la estabilidad económica mundial.

El Covid-19 ha llegado tal vez con más fuerza de lo que
recuerdo ocurrió con la influenza H1N1 hace algunos años. Ha venido a cambiar
la vida de muchos, en diversos países, China, Italia, España y muchos más que
han sufrido los estragos de este virus. México apenas comienza a recibir los
efectos.

Detener el camino de un virus como este resulta muy
complicado, para hacerlo se requeriría paralizar por completo toda actividad y
permanecer en claustro por un tiempo considerable, es decir, detener toda
actividad económica, lo cual resultaría en una complicación mayor, además de
que los primeros en desacatar tal medida seríamos nosotros mismos con nuestra
predisposición a, incluso, desestimar la gravedad del asunto. Sólo podemos
acatar medidas preventivas y procurar salir a lo necesario, quienes así lo
puedan hacer, pues habrá personas que por su situación requieren salir a diario
a trabajar ya que su único sustento así se los obliga.

No cabe duda de que esta contingencia producirá estragos en
la economía mundial, por lo que muchos gobiernos están tomando medidas para que
dichos problemas no resulten catastróficos. Tales medidas requieren de cambios
en las políticas públicas que resultan de emergencia para asegurar el bienestar
a la ciudadanía, de los empleos y de los propios agentes económicos que
comienzan a ser afectados.

En México aún no sufrimos de lleno los embates del contagio,
los números siguen siendo bajos en comparación con otros países, lo cual no
quiere decir que no debemos prevenir ante un aumento considerable en los
próximos días. Sin embargo, considero que el manejo de la crisis ha sido
adecuado. Debemos de entender que el Presidente tiene la obligación de impedir,
a toda costa, que el daño producido por la psicosis sea mayor que el ocasionado
por la propia enfermedad. Debe transmitir tranquilidad para no provocar una
parálisis por completo de la economía o que el temor infundado lleve a las
personas a cometer actos desconsiderados. Por eso entiendo que, a pesar de que
habrá quienes quisieran verlo diferente, deba tranquilizar, pacificar en un
entorno de preocupación.

Aplaudo, en el entorno local, la iniciativa de la diputada
local Carmen Lilia Canturosas al presentar dos exhortos, uno ante Comapa y otro
a Presidencia Municipal, en los que solicitó la condonación del 100% del cobro
de la cuota mínima (10 metros cúbicos), descuentos en el pago del servicio
público de agua potable y que los trabajadores de limpieza estén bien equipados
para su protección. Sin duda, medidas que pueden beneficiar a la población ante
la cuestión económica que se aproxima.

Es importante no caer en pánico, no provocar psicosis. Los
virus existen, es un hecho que seguirán subiendo las cantidades de infectados,
pero si tomamos precauciones podemos evitar muchos contagios. Vienen también
tiempos complicados para la economía mundial que se verán reflejados en nuestro
país, inevitables, producidos por una serie de sucesos que no podemos
controlar. Esto también pasará, pero por lo pronto es importante acatar las
recomendaciones de las autoridades, apoyarnos mutuamente, no hacer compras de
pánico, informarnos adecuadamente y ser muy prudentes, pues la salud no es un
juego.

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