El Mañana

viernes, 22 de noviembre de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Crónica de una muerte anunciada

21 agosto, 2019

La fotografía era espantosa. Apareció el sábado, y mostraba a un joven de apenas 15 años, colgado de una cuerda, bajo un breve encabezado que decía: “Fin de una vida rebelde”.

Ignoro las causas que lo llevaron a tomar esta decisión, de un joven que ya había decidido no estudiar ni trabajar, e inclinarse al lado oscuro de la vida, cayendo en adicciones.

Desafortunadamente, hay más “Braulios” de los que nos imaginamos, en todas las edades y posiciones económicas, ante la desesperación de quienes viven cerca de ellos, y ven cómo lentamente se van desmoronando, física y moralmente, sin que a ellos, parezca importarles.

Hoy podemos caer en la mentalidad de pensar de que hay jóvenes que ya no tienen remedio, y agregamos mentalidades y juicios que nos envuelven en un pesimismo paralizante.

“Hoy los adultos corremos el riesgo de hacer un listado de calamidades, de defectos de la juventud actual. Algunos podrán aplaudirnos porque parecemos expertos en encontrar puntos negativos y peligros. ¿Pero cuál sería el resultado de esa actitud? Más y más distancia, menos cercanía, menos ayuda mutua”. (Papa Francisco).

En el inquietante libro “Homo Deus”, su autor nos hace una inquietante reflexión sobre el fenómeno de la autodestrucción de muchos de nosotros, cuando la sensatez parece ser para muchos, una opción descartada:

“¿Por qué otra cosa tendría que luchar la humanidad? ¿Nos contentaremos simplemente con contar las cosas buenas que tenemos, mantener a raya el hambre, la peste y la guerra, y proteger el equilibrio ecológico? Este podría ser realmente el curso de acción más sensato, pero es improbable que la humanidad lo siga. Los humanos rara vez se sienten satisfechos con lo que ya tienen. La reacción más común de la mente humana no es la satisfacción sino el anhelo de más. Los humanos siempre están al acecho de algo mejor, mayor, más apetitoso… de hecho, es una señal ominosa que, a pesar de la mayor prosperidad, confort y seguridad, la tasa de suicidios en el mundo desarrollado sea también más elevada que en la sociedades tradicionales”.

Esto se nota en una ciudad tan envidiada como Nueva York, donde el número de suicidios es mayor que el de los asesinatos.

No es fácil resistir a este tipo de tendencia, una insatisfacción por la vida, que muchos buscan solucionar, de manera tan superficial como lo son las adicciones, que magnifican los problemas en vez de solucionarlos.

No podemos seguir viviendo en una sociedad en que se priorice el egoísmo sobre la dignidad y el sentido común, donde la inteligencia sea expulsada ante el embate de los caprichos, que solemos disfrazar de rebeldía ante una sociedad que, a nuestro juicio, ha hecho poco por nuestra felicidad.

No dejemos que la voracidad destruya nuestra dignidad, y del paso a nuestro planeta, incapaz de defenderse ante estos impulsos, haciéndole más inhabitable para numerosas especies animales y vegetales, sin modificar nuestra conducta.

Quizás sea una minoría la que se resiste. Ojalá nosotros seamos parte de aquellos que no han caído ni quieren caer en esa trampa. ¡Esa es la verdadera rebeldía! Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com