El Mañana

domingo, 25 de agosto de 2019

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Curiosidad e inocencia: combinación peligrosa

27 julio, 2019

Una niña de 3 años ingiriendo un tipo de ácido para limpiar aires acondicionados ayer fue el caso que puso a sus papás a sudar frío, pues es altamente peligroso, tanto que en el 2016 también una niña -pero de 2 años 9 meses- tomó el mismo líquido, pero ella sí perdió la vida, pues fue una cantidad considerable del químico.

Aquí es entendible que los padres no pueden estar viendo a sus hijos todo el día e incluso si lo hicieran, sólo hace falta unos segundos para que ocurra un accidente, que comúnmente tiene que ver con la cocina, pues entre los percances usuales está el vaciarse la olla de comida encima o quemarse los deditos por acercarse al fuego; todo lo anterior derivado de la curiosidad e inocencia de los niños más pequeños.

En el caso del químico limpiador de aires, éste tiene un color rosado muy llamativo que ante los ojos de un niño parece todo menos peligroso, por lo que con cierta frecuencia la curiosidad los lleva a intentar darle un trago a la botella.

A nivel nacional e internacional el tema migratorio está en su apogeo; sin embargo, localmente entre la población general no tanto, pues a pesar de que ya están regresando diariamente por el Puente II, grupos de hasta 280 personas de Honduras, Guatemala, El Salvador, etc., la mayoría están siendo llevados en autobuses a Monterrey, lo que los elimina del radar de los neolaredenses.

Uno pensaría que los llevan a unos albergues en la Sultana del Norte, pero en realidad son abandonados a su suerte en plena ciudad, eso sí, con un permiso de trabajo en el país.

Definitivamente ya es un avance que se les permita trabajar mientras esperan que llegue la fecha de su cita en Estados Unidos, el problema es que no siempre es del todo sencillo.

Ya es un reto conseguir trabajo para quienes nacieron, crecieron, estudiaron, se graduaron de una carrera y viven en Monterrey, ahora imagínese quienes llegaron muy apenas con una mochila y la ropa que traían puesta, deben encontrar el recurso para hospedarse, alimentarse y transportarse a algunos centros de trabajo para dejar solicitudes.

La otra -y más lógica opción- es pedir dinero en las calles, pero en territorio regio -con el respeto que se merecen- esta no es una opción tan prolífica como en Nuevo Laredo, donde muchos de quienes viven de donativos aseguran que se trata de un lugar muy generoso, pues no falta el que gana dólares que se le hace fácil darle un dólar o más, que son veinte pesotes que no regalan en otras partes de México, así como los propios neolaredenses que se desprenden mínimo de pesos o más.

¿Ha usted visto veladores en Monterrey?, probablemente no, pues la cultura en aquella ciudad no favorece el dar una cuota voluntaria, por eso que la mayoría de los comercios tienen un sistema de boletos para cobrar estacionamiento.

No nos malentienda, no es reproche contra los vecinos regiomontanos, es una observación de las diferencias culturales y de cómo éstas no favorecen la estancia de los migrantes.