El Mañana de Nuevo Laredo

Pedro Chapa Salinas

En voz alta

Pedro Chapa Salinas

2 agosto, 2020

De la esquizofrenia al fascismo, pasando por Calderón



Abrumado, exaltado, desesperado, acorralado. Así lucia el tristemente célebre expresidente, Felipe Calderón Hinojosa, en un video tomado del foro virtual con dirigentes de partidos de derecha en Latinoamérica, llevado a cabo el viernes pasado por la tarde-noche, en el que participaron Andrés Pastrana y Jorge Quiroga, expresidentes de Colombia; Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas, Venezuela, y Patricia Bullrich, del partido Propuesta Republicana de Argentina.
En dicho foro, se vertieron distintos puntos de vista sobre las democracias en nuestro continente, haciendo una crítica marcada hacia los gobiernos de izquierda, todas fuertes, algunas más que otras, pero respetando siempre las vías institucionales como principio rector de la vida pública, inclusive, exaltando los valores constitucionales que han sido conseguidos a base de mucho sacrificio, e invariablemente con el alto costo de la pérdida de vidas humanas en el intento por formar una patria.
Argumentos poco sólidos, unos más sensatos que otros, todos defendiendo su visión del conservadurismo como única ideología para la “solución” de problemas ancestrales de los pueblos de América, muchos de los cuales, provienen precisamente como herencia de modelos neoliberales impulsados y practicados por las mismas corrientes de pensamiento político tecnocrático que han acrecentado la brecha de la desigualdad y contribuido al empobrecimiento masivo de nuestra gente.
Todo marchaba en ese ánimo de crítica constructiva y propuestas serias hasta que un envalentonado Calderón arrebató la palabra y se soltó como cabra sin mente, en un monólogo desarticulado, saltando de un tema a otro sin sentido, visiblemente intoxicado de odio y otros pecados no menos etílicos, se lanzó contra el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a quien descalificó: Ni tiene capacidad, ni está en sus cabales para gobernar; proponiendo una “acción conjunta para detener la pandemia del populismo”.
… “Estas vías tienen que incluir la movilización, la participación pública, el diálogo, el llamado a la solidaridad internacional (léase apoyo de Washington), la fuerza e incluso la posibilidad siempre abierta, pero caray, pragmáticamente, honestamente, analicémosla, de una rebelión armada”, subrayó. Y enseguida añadió: “Yo exhortaría, sé que muchos de la audiencia no estarían de acuerdo conmigo, pero hemos sufrido tanto y nuestros países van aceleradamente en ese camino que nosotros tenemos que pensar, con los pies en la tierra, el corazón ardiente, pero la cabeza bien fría, acerca de lo que tenemos que hacer”.
La descabellada convocatoria de una rebelión armada en Latinoamérica propuesta por el exmandatario de nuestro país se da en el marco de nuevas acusaciones formales en contra de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Publica en su sexenio, y procesado en la corte de Nueva York por narcotráfico y conspiración, quien junto con sus jefes policiacos, Luis Cárdenas Palomino y Eduardo Pequeño García, confeccionaron la desafortunada estrategia doméstica de exterminio masivo en nuestro país, y que hoy enfrentan cargos penales en aquel vecino país del norte.

Adendum:
Se volvió loquito el borracho de Calderón, y no es para menos. Así ha de traer la conciencia de un lamentable gobierno para empezar, espurio, para continuar, manchado de cientos de miles de muertes de personas inocentes (“mátenlos en caliente” sic), y para terminar, con graves señalamientos y suficiente evidencia probatoria de que sus brazos derecho e izquierdo en su estrategia de seguridad, no sólo protegían abiertamente a los cárteles de la droga, sino que se dedicaban personalmente al negocio del transporte, introducción y venta de cocaína hacia los Estados Unidos de Norteamérica.
Está completamente perdido el excomandante Borolas, ya la ve cerquita, y entre más esquizofrénico se vuelve, más estupideces comete, hasta llegar a cometer más delitos como los fascistas vertidos en comento.
Se acerca el fin… pero de su libertad.

Más opiniones de
Pedro Chapa Salinas