El Mañana de Nuevo Laredo

Paloma Bello

Apuntes desde mi Casa

Paloma Bello

20 diciembre, 2020

De palabras y sonidos



Tuve un reducido grupo de amigos en Nuevo Laredo, llamado “Los quién sabe qué”, constituido por escritores, actores y artistas plásticos. Nos reuníamos a comer cada mes en una casa particular y a los postres disfrutábamos diversos entretenimientos que ocuparan la inteligencia, el pensamiento, a nivel de conversación.
Uno de los juegos era mencionar una palabra que pareciera agradable no por su valor semántico sino por su sentido fonético, y explicábamos la razón gramatical. Por ejemplo, fueron aceptadas como interesantes: Varsovia, albricias, Macedonia, soviético. Otro día, se citaban palabras desagradables, igualmente por su sonido y no por su significado.
Después, al grupo se fueron sumando otras personas que carecían de la rapidez mental que demandaba el pasatiempo y lo dejamos de practicar.
Este nostálgico recuerdo viene al caso porque en los últimos años se están escuchando y leyendo de manera reiterada, unas palabras fonéticamente fastidiosas, recientemente acogidas en toda exposición hablada y escrita: conversatorio, empoderamiento y resiliencia.
De pronto, conversatorio se puso de moda, y dejó a un lado los términos coloquio, foro, tertulia, charla, etc., primordialmente, en los actos culturales. Ahora toda reunión cultural es conversatorio.
Repasemos, pues. El diccionario de la Real Academia Española define conversatorio, para su uso en México, como: “reunión concertada para tratar un tema”. El diccionario de María Moliner dice: “reunión concertada para abordar un tema concreto”. El Larousse Ilustrado ni siquiera la toma en cuenta. “Los quién sabe qué” originales, diríamos: suena como velatorio que, finalmente, también es una reunión en torno a un tema, protagonizado por el difunto.
Definiciones más, definiciones menos, probablemente la que más se aproxima al propósito utilizado en los actuales programas que convocan a este tipo de  reuniones, sea Coloquio: “Un coloquio se enmarca dentro de una conferencia dada a un auditorio por uno o varios expositores sobre el tema que se quiere tratar. A su vez, el coloquio abre una plática entre el público y los exponentes, quienes discuten sobre un tema específico”.
En cuanto a empoderamiento, es palabra derivada del verbo empoderar, que significa: “Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”. El término empoderamiento tiene su origen en la expresión inglesa “Empowerment” que significa “conceder poder”. Adquirió popularidad a raíz de la Conferencia Mundial de las Mujeres efectuada en 1995, en Beijing, China, que tuvo el objetivo de “aumentar la visibilidad de la mujer en la toma de decisiones y su participación en el poder”.
Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas expresó, con relación a la participación de las mujeres: “Lo primordial no es tener en las manos el poder; lo esencial es aprender a participar en el proceso que lleva a la ganancia de éste”. Y, “lo importante van a ser las relaciones que se establecieron y las acciones que se llevaron a cabo para conseguirlo”. Esto es, requiere de “mujeres con un sentido de control personal, con un pensamiento crítico y capacidad reflexiva acerca del contexto sociopolítico en el que se encuentran” (…)
Más bien de carácter jurídico y con el mismo efecto, la emancipación era un acto de liberación para obtener autonomía, fuera de la patria potestad de los padres o tutores. De esa forma, se obtenían derechos civiles. Un menor no podía recibir una herencia o contraer matrimonio sin antes emanciparse, ya que la mayoría de edad se lograba hasta cumplir los 21 años. Metafóricamente, se decía que una mujer emancipada era la que trabajaba fuera de su casa o participaba en actividades políticas o en causas de bienestar para la colectividad.
Retomando el juego de Palabras y Sonidos, concluyo que: emancipación me sugiere una oficina con legajos de hojas mecanografiadas por mujeres emancipadas que dan la idea de damas vestidas con traje sastre. Empoderar me sugiere petulancia, fonéticamente. Empoderamiento me refiere, hipotéticamente, a un ejército de señoras gordas con altos tacones y sendas pistolas a las caderas.
Resiliencia, según la única definición del Larousse Ilustrado: Índice de resistencia al choque de un material. Diccionario de María Moliner no incluye la palabra. La Real Academia Española dice, entre otras acepciones: “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Por lo tanto, ser resiliente significa ser adaptado, acondicionado, amoldado. Tal vez la nominación del pegamento Resistol haya tenido su origen en tan monótono sustantivo.
Mérida, 20 de diciembre 2020

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