El Mañana de Nuevo Laredo

Adolfo Mondragón

Cosas de mi pueblo y del otro lado

Adolfo Mondragón

19 septiembre, 2020

De tés, infusiones, tizanas y otras yerbas



Dentro del fragor de la pandemia, han surgido miles de recetas y remedios, a veces de médicos, otras de amigos y compadres y hasta de curanderos y chamanes. Todo mundo tiene el remedio exacto para curar el Covid 19, lo malo es que la pandemia sigue y el canijo virus no se deja. De entre tantos remedios recomendados, me ha llamado la atención uno que de hecho yo ya conocía desde hace más de 30 años, obviamente no para este virus sarscov. 2, que en ese entonces ni existía.
Les platico: hace más de 30 años, me tocó coordinar el curso de verano del PACAEP (Plan de Actividades Culturales de Apoyo a la Educación Primaria) de la Dirección General de Cultura, dependiente de la SEP, en la bella ciudad de Aguascalientes, tenía 130 maestros de Guanajuato, Aguascalientes y Durango. El director de Educación de Aguascalientes era el Maestro Mario Aguilera Dorantes, el que creó en Tamaulipas aquel famoso concurso de las rondas y juegos tradicionales infantiles. Era sumamente estricto y por esa razón me enviaron a mí, se suponía que siendo de Tamaulipas y habiendo conocido aquellas famosas rondas, el Maestro Aguilera Dorantes tendría más consideraciones con el curso, y así fue.
A medio curso, de pronto me sentí terriblemente mal, me había atacado una bronquitis marca diablo (hay otras marcas menos agresivas), de tal suerte que un día me tuve que regresar al hotel con fiebre y un tremendo dolor en el pecho a causa de la inflamación de los bronquios. Una de las cocineras que ya eran mis amigas, me dijo: “Yo le curo eso que trae si hace todo lo que yo le diga”. “Lo que me pida”, le contesté, “no me puedo dar el lujo de enfermarme ahorita. Así que usted ordene”.
Me mandó a la cama, “se pone unos piyamas gruesos, baje las cobijas y tápese, al rato voy”. Luego llegó con un brebaje oscuro, le exprimió un limón y me dio dos aspirinas, el famoso te o infusión sabía a diablos, bueno nunca he tomado ni comido diablos, pero se me hace que a eso saben. Pese a que era pleno mediodía, caí en un sueño profundo, no sé cuánto tempo pasó y volvió a llegar con el mismo brebaje y así me tuvo el resto de la tarde y toda la noche. Al día siguiente a mediodía, a las meras 24 horas, me ordenó: “Levántese y váyase al vapor”; lo tenía todo cubierto con ramas de eucalipto y poco a poco me atreví a respirar, descubriendo que lo podía hacer sin ninguna dificultad ni dolor alguno. “Estaba curado”.
Me esperó en el comedor con un caldito de pollo, obviamente le pregunté por el milagroso brebaje. Es ajo, orégano y eucalipto, se endulza con miel de abeja y se le pone limón, es todo. Desde entonces, cuando me quiere dar la bronquitis, me hago esta infusión y ya sin hacer cama, se me pasa, no me ha vuelto a dar la bronquitis que siempre me daba una vez al año. Pues bueno, esta receta la acabo de ver en el Facebook, recomendada por alguien que dijo ser médico, no me consta que lo sea, pero del brebaje sí, ese sí lo conozco y lo puedo recomendar. Desconozco si funciona contra el Covid, pero hay cierta coincidencia, el orégano, el ajo y la hoja de eucalipto sirven para abrir los bronquios, la aspirina para adelgazar la sangre y evita los trombos, la miel y el limón, ambos son antisépticos, finalmente es posible que ayuden.
La verdad es que yo le tengo mucha fe a la herbolaria, mi abuela todo nos curaba con hierbas; ruda si me tenía punzada en el oído, clavo si me dolía la muela, istafiate si estaba empachado o con infección en el estómago (diarrea), (otra hierba que sabía a diablos) manzanilla para asentar el estómago, canela para la gripa completada con cucharadas de limón y miel , toques de limón en las amígdalas cuando había infección (ese remedio era casi un tormento, envolvía la punta de un lápiz con algodón, lo metía en jugo de limón y directo a la garganta. Y no sé qué otras hierbas, pero todas muy efectivas y bueno, así evitaba las temibles inyecciones. A mamá le ponía chiqueadores en las sienes para la jaqueca.
Lamentablemente casi todos esos remedios y el uso de la herbolaria poco a poco van pasando a la historia y al anecdotario; sin embargo, deberíamos de recobrar su uso pues evitamos llenar nuestro organismo de tantos químicos. ¡Ah!, se me olvidaba, también se recomienda el uso de las hojas de la guayaba contra el coronavirus saarscov. 2. Sólo se pone a hervir el agua sola, luego se deposita en una taza en la cual ya están puestas unas hojas de guayaba, éstas no se hierben. Yo le pongo canela y clavo, le agrego limón y miel.
Es importante que la miel que usemos sea natural y auténtica miel, no del sirope que se vende embotellado o afuera de los bancos, esos no tienen nada de miel, aunque le enseñen el panal, es pura patraña. Hay un buen número de apicultores en el pueblo que están produciendo miel de abejas que se alimentan de mezquite, esa es una muy buena miel.
Bueno amable lector ya lo cansé con mis recetas de yerbas, le deseo un espléndido fin de semana en familia, sígase cuidando, la pandemia aún no pasa, no se vaya con la finta del semáforo en amarillo, hasta que lleguemos a verde, estaremos libres. Gracias infinitas por la gentileza de su atención.

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