El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

De todo y de nada

10 agosto, 2019

O, lo que es lo mismo, de chile y de manteca. La verdad, bullen en mi cabeza tantos temas del día a día, que no sé por dónde empezar. Por un lado, el tema de la cuarta transformación, que tantos ven con profundo desprecio, como si no fueran mexicanos y desean su fracaso sin pensar que con ello fracasaría el país.

Me hace recordar la frase de una amiga que aseguraba que le prendería fuego a su casa por ver la casa de su vecino arder. Es muy probable que el Presidente haya tomado algunas medidas poco afortunadas y haya cometido algunos desaciertos, nadie es perfecto, pero nunca lo haría con mala intensión.

El simple hecho de su combate contra la corrupción que ahogaba al país, es un gran acierto, casi terminó con el robo al combustible “huachicoleo”, el ahorro es significativo y se aplica a la mejora de Petróleos Mexicanos, que ya ni lo eran, pues se estaban entregando a los extranjeros. Se están construyendo caminos de “mano de obra” puro concreto hidráulico, que benefician a muchos campesinos que tienen un empleo en su construcción y al terminar, tendrán vías de acceso para sacar sus productos e introducir otros bienes, se les ha entregado importantes sumas a los pueblos más pobres para su desarrollo, etc.

Algo que es muy difícil entender es lo referente a la economía, los mismos especialistas no se ponen de acuerdo, pero el lento crecimiento no es privativo de México, Italia y otros países europeos no han superado el 08% , no hay recesión, pero sí, desaceleración que no es lo mismo, y aunque muchos le apuestan a que tengamos recesión, no la hay, no se devaluó el peso, no subió ni escaseó la gasolina, ni el gas, no aumentó el ISR, no hubo nuevos impuestos, no creció la deuda pública, no se disparó la inflación ni se desplomó la inversión. En concreto ninguno de los vaticinios apocalípticos y catastróficos se han cumplido, seguimos de pie, avanzamos poco a poco.

No es fácil terminar con más de 30 años de saqueo y corrupción, la que ya se había convertido en una costumbre y la gente aceptaba, “está bien que roben, pero que hagan algo”, “todos roban”, decía la gente inocentemente, convencidos de que robar en el gobierno era inherente y lógico. Los políticos sólo decían, “no quiero que me des, sino que me pongas donde hay” y ellos sabrían cómo. Sumergieron al país en una pobreza y miseria inhumana, condenaron a las generaciones a la marginación y al sufrimiento, ellos creían que ese era su destino y lo sufrían resignados, convencidos que no había otra alternativa. Eso es criminal, no me explico cómo pueden vivir tranquilos quienes han condenado a esa vida a tantos inocentes mexicanos.

México es grande, tiene todos los recursos, los mexicanos somos creativos y trabajadores; sin embargo, nos habían condenado a la miseria; ahora que por fin vemos una luz al final del túnel, vienen a ensombrecerla malos mexicanos que no aceptan que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Yo entiendo que perdieron la posibilidad de seguirse enriqueciendo a costa del erario nacional los corruptos, los saqueadores, los parásitos y todas esas alimañas, estén inconformes, claro, se les acaba su gallina de los huevos de oro; pero a los que denostan al Presidente y sus buenas intenciones, a ellos, sí que no los entiendo. Que un rico defienda a otro rico, es lógico, pero que un pobre defienda al rico, no tiene sentido, igual se aplica para los corruptos y los que no lo son.

Bueno, ese es un tema casi interminable, dejemos al tiempo, ese viejo sabio, que ponga cada cosa en su lugar y le dé la razón a quien la tenga, ojalá seamos nosotros para bien del país. Otro tema, que en estos días me alteró sobremanera, fue que en ocasión del aniversario de Emiliano Zapata, sacaran a relucir que era “gay”, homosexual, bisexual o lo que fuera. Es inexplicable que se preocupen en saber lo que hacía este gran héroe, de los pocos puros que tenemos, lo que hacía en la cama y con quién lo hacía, que estudien lo que hacía en el campo de batalla y en el campo de las ideas, ahí está su grandeza, no en la cama. Valiente, viril, legítimo, honesto y honrado, íntegro, un hombre en toda la extensión de la palabra, porque eso hace de un individuo, un hombre, no otras cosas.

Bueno, ya desahogué mi ronco pecho, gracias por tener la paciencia y amabilidad de escucharme, puede no estar de acuerdo conmigo y está en su derecho, derecho que respeto. Le deseo un magnífico fin de semana en familia.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Ya llegué