El Mañana de Nuevo Laredo

Paloma Bello

Apuntes desde mi Casa

Paloma Bello

22 noviembre, 2020

De usurpaciones y plagios (2)



 “Los poetas inmaduros imitan, los poetas maduros roban, los malos poetas desfiguran lo que toman, y los buenos poetas lo convierten en algo mejor, o al menos en algo diferente. (…) Un buen poeta tomará prestado generalmente de autores lejanos en el tiempo, o extranjeros en la lengua, o de intereses diversos”. (T.S. Elliot, poeta norteamericano nacionalizado inglés, 1888-1965).
El párrafo anterior ejemplifica una de las pautas para continuar hoy con el tema del plagio. La definición más cercana al acto de plagiar, obedece a la que proporciona el Diccionario Larousse Ilustrado, como Imitar: “Reproducir de forma exacta o muy parecida, determinada cosa o característica”. Para evitar enjuiciamientos, es de obligación citar las fuentes, y usar entrecomillado en los textos destacados.
El parecido de un tema, de una frase, de un título, con otro, ha sido justificado como inspiración, influencia, homenaje, coincidencia, cuando no se trata de una  reproducción exacta comprobable que viole los derechos de autor. (Con parentesco cercano prevalecen las condiciones de adaptación y versiones libres basadas en algún argumento conocido).
En su tiempo, causó revuelo la denuncia del poeta chileno Vicente Huidobro contra su compatriota Pablo Neruda, Nobel de Literatura 1971, por haber plagiado versos de Rabindranath Tagore, Nobel de Literatura 1913. Huidobro publicó en el segundo número de su revista “Vital”, enero de 1935, la comparación entre el Poema 30 de Tagore con el Poema 16 de Neruda:
Tagore: Tú eres la nube crepuscular del cielo de mis fantasías. /Tu color y tu forma son los del anhelo de mi amor. Eres mía, eres mía, y vives en mis sueños infinitos. / Tienes los pies sonrojados del resplandor ansioso de mi corazón. /¡Segadora de mis cantos vespertinos! Tus labios agridulces saben a vino de dolor. /Eres mía, eres mía y vives en mis sueños solitarios (…)
Neruda: En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero. /Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, y viven en tu vida mis infinitos sueños. / La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, /el agrio vino mío es más dulce en tus labios, / oh segadora de mi canción de atardecer. / ¡cómo te sienten mía mis sueños solitarios! (…)
Bruno Traven, seudónimo de un escritor nacido en Alemania y radicado en México, publicó Macario, historia del hombre que por concesión de la Muerte, podía retirar o devolver la buena salud entre sus congéneres. Para Macario, Traven adoptó la anécdota principal del cuento La muerte madrina, de los Hermanos Grimm, quienes a su vez, recogían leyendas orales en aldeas y bosques de Alemania, para transformarlas en relatos infantiles.
Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura 1982, recibió severas críticas por tomar prestado un tema de contenidos similares a los de Yasunari Kawabata, Nobel de Literatura 1968. Mientras que “Memorias de mis putas tristes” es una novela burda y poco exitosa del gran Gabo, “La casa de las bellas durmientes”, de Kawabata, es una obra de arte delicada, exquisita. Por lo tanto, el plagio no pudo ser consumado.
Bob Dylan, cuestionado Nobel de Literatura 2016 se inspiró en los libros del autor “beat” Jack Kerouac, para escribir algunas de las letras de sus canciones, y fue acusado de plagio por obra fotográfica. En 2011 exhibió en la Galería Gagosian de Nueva York, unas pinturas reunidas bajo el título The Asia Series, copiadas de las fotografías de Henri Cartier-Bresson y León Busy, sin mencionarlos como fuente.
Vergonzosa para la Cultura en general, la insolencia de Octavio Paz cuando se evidenció su plagio sobre un ensayo de Samuel Ramos, “El perfil del hombre y la cultura en México”, así como de varios artículos de Rubén Salazar Mallén, publicados en la Revista Mañana, en 1939, reunidos con el título de “El complejo de la Malinche”. Dichos trabajos los incluyó Paz como de su autoría, en El laberinto de la soledad. Hizo la denuncia Emmanuel Carballo en el suplemento México en la Cultura, el 20 de diciembre de 1959.
Una semana después, Octavio Paz publica un artículo inscrito como Respuesta: (…) “De paso no estoy contra el plagio cuando la víctima desaparece. Ya se sabe, el león se alimenta de corderos. Un libro que todo el mundo conoce de Samuel Ramos y unos artículos que ya nadie recuerda de Salazar Mallén, son mis fuentes secretas”.
A Paz le ha sido imputada también, la usurpación de algunos textos del erudito sorjuanista Ermilo Abreu Gómez, para su ensayo “Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la Fe”. A pesar de todas las manifestaciones de plagio en su carrera, el Nobel de Literatura1990 fue conferido al león que devoraba corderos.
Quedan confirmados así, los conceptos de T.S Elliot, Nobel de Literatura 1948, con que iniciamos la investigación presente. Parafraseando a este poeta inglés, Pablo Picasso gustaba declarar: “Los malos artistas copian. Los buenos roban”, queriendo significar con dicha afirmación, que en las artes no hay nada nuevo bajo el sol.
Mérida, 22 de noviembre de 2020

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