El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Sopa del Día
Opinión Sopa del Día

De verdad y de mentiras en el Congreso Tamaulipeco

15 julio, 2019

A veces, los diputados de Tamaulipas se pasan horas aprobando leyes que parecen más bien ocurrencias o delirios.
La última es que en la sesión del 9 de julio, el congresista neolaredense Glafiro Salinas -el que tanto ha consentido al gobierno de Cabeza de Vaca pastoreando a la bancada del PAN- propuso que para acabar con la violencia, o al menos reducirla, las pistolas de juguete, las de mentiritas, serán prohibidas en el territorio tamaulipeco.
¿En serio? ¿Con prohibir desde la capital del Estado el uso de las armas de juguete, réplica o parecidas se combatirá la inseguridad que viven los tamaulipecos? ¿Por qué no dijo cuántos delincuentes han detenido con armas de juguete? ¿Cuántos secuestros, asaltos o balaceras han impedido las autoridades en Tamaulipas?
El nivel de impunidad en el Estado es brutal. Más del 95 por ciento de los delitos quedan impunes, incluyendo homicidios. En esos crímenes usaron balas, metralletas, fusiles, pistolas, rifles y toda clase de armamento deveras, no de mentiras. Pero todo eso los diputados locales no lo ven. Quieren callar.
Dicen desde el gobierno de Tamaulipas que ya hay menos delitos, que las cosas están “más mejor”. Juran que han bajado las cifras de violencia -¿De veras? En cuánto? ¿Cinco por ciento, 3 por ciento?. Eso no sirve de nada-. La violencia es rampante en Tamaulipas, si no lo creen nada más vean el aparato de seguridad que cuida día y noche al Gobernador o al alcalde de Nuevo Laredo. Van custodiados hasta los dientes.
¿De verdad señor diputado saliente Glafiro Salinas, cree usted que el problema de seguridad son las pistolas de juguete?
Las armas de verdad son el verdadero peligro.
La impunidad que hay en Tamaulipas es el verdadero problema.
Cuando no haya impunidad, cuando más del 95 por cientos de los casos se resuelvan, y no al revés, entonces en verdad podemos ver resultados. Mientras tanto, seguimos viendo mentiras, como las armas de juguete y las leyes en las que se columpian los diputados.
¿Usted qué opina?