El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Los Redactores
Río Revuelto Los Redactores

*Deja Vu*

20 enero, 2020

*Desde* hace algunos días comenzaba a
cobrar fuerza el trascendido de la denominada Caravana 2020 que representa una
continuación del contingente anterior, y que una vez más llega justo a tiempo
para el intento de reelección de Donald Trump y su discurso contra la
migración.

Para muchos, ver las imágenes de los
intentos de cientos de migrantes de entrar a territorio mexicano de manera
forzada es como un ‘deja-vu’ -esa sensación de estar experimentando un momento
ya vivido anteriormente-, pues todo el escenario parece haberse reiniciado y
hasta ahora parece ocurrir prácticamente igual que la vez anterior, con los
mismos elementos y en un contexto sociopolítico similar.

La gran diferencia es que ya no es la
primera vez y por ende, tanto gobiernos como sociedad deberían estar un poco
más preparados que la vez anterior para lidiar con el fenómeno que
tentativamente se avecina.

Ya se debatió socialmente el aspecto
humano y logístico, supimos las consecuencias y las penurias que pasan; leímos,
escuchamos y vimos en los medios y hasta de manera presencial sus historias.

Los tuvimos ya amontonados en los
albergues de la localidad, vimos a cientos de africanos reunidos en el primer
cuadro de la ciudad pidiendo que se resolviera su situación y muchos ciudadanos
apoyaron su causa al regalarles alguna moneda o alimentos en los cruceros de
Nuevo Laredo, en donde limpiaban vidrios para poder sacar el sustento del día.

Los vimos amotinarse a las afueras del
albergue municipal y como algunos de ellos fueron arrestados y es bien conocido
que migrantes de casi todas las nacionalidades pasaron muchas otras penurias en
su trayecto y estadía en las fronteras.

Vimos también como fueron desistiendo del
sueño americano, pues a pesar de que el gobierno estadounidense les daba una
“oportunidad” de escucharlos con una cita para audiencia, se les agendaba tres
o cuatro meses en el futuro y se trataba de una primera reunión y no la
definitiva, además de que se les enviaba a “esperar” a ciudades fronterizas que
a su vez los mandaban tan lejos como podían, para complicarles el regreso.

Esos métodos funcionaron, cuando se llegó
el inicio de las audiencias, pocos pudieron presentarse y de ellos, una
cantidad mucho menor estaba preparada legalmente, con casos sólidos,
fundamentados y bien aconsejados por abogados migratorios, como para tener una
oportunidad de recibir el ansiado asilo político.

Muchos no estuvieron de acuerdo con el
método ni con la negativa de asilo; visto el panorama completo, la migración se
redujo y muchos regresaron a sus países de origen.

Ahora, parece que todo volvió a empezar.