El Mañana

martes, 25 de febrero de 2020

Jorge Ramos Ávalos
Artículo Jorge Ramos Ávalos

¿Dejar a Trump hacer trampa?

24 diciembre, 2019

Donald Trump es un Presidente muy imperfecto. Tanto que
muchos padres le advierten a sus hijos que no lo imiten.

Trump ha expresado gravísimas opiniones sexistas -¿se
acuerdan lo que dijo en el video del programa Access Hollywood?-; ha hecho
comentarios racistas en contra de inmigrantes mexicanos, haitianos y africanos;
ha mentido o dado información falsa más de 10 mil veces -aquí está la fuente:
elnorte.com/mentiras-; insulta, se burla y le pone apodos a sus adversarios
políticos; y según la evidencia presentada recientemente en el Congreso, está
dispuesto a hacer cualquier cosa para reelegirse.

A pesar de lo anterior, la pregunta es: ¿hizo algo para ser
destituido? Muchos demócratas creen que sí. Por eso se aprobaron en el Congreso
dos artículos para sacarlo del poder. El primero es por abuso de poder. Cuando
Trump, en una llamada telefónica el 25 de julio, le dijo al presidente de
Ucrania, Vladimir Zelensky, “Quisiera que nos hicieras un favor”, puso su
interés personal por encima de todo, según la acusación formal.

El Gobierno de Estados Unidos retuvo casi 400 millones de
dólares en ayuda militar a Ucrania antes de la llamada en que Trump le pide al
líder ucraniano que investigara a su adversario político, el ex vicepresidente
Joe Biden.

“El primer artículo es por abuso de poder”, dijo el líder
del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler, al anunciar
los cargos contra Trump. “Es una ofensa de destitución el que el Presidente
utilice su poder público para obtener un beneficio personal, ignorando o
afectando el interés nacional”. La segunda acusación es por obstruir el trabajo
investigativo del Congreso. “Cuando el Congreso investigó e inició un proceso
de destitución, el Presidente Trump desafió de manera categórica y sin
precedentes la investigación”, explicó Nader.

Las audiencias del proceso de destitución dejaron al
descubierto a un Presidente dispuesto a hacer lo que sea para reelegirse en el
2020. “Seguimos las órdenes del Presidente”, dijo en una de las audiencias el
Embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea. Gordon Sondland reconoció
haber presionado a los ucranianos, por órdenes del Presidente, para que
investigaran a un rival político de Trump. La propuesta de intercambio de
favores fue así: si tu investigas a Biden, yo te doy el dinero que te prometí.

Lo que para Trump fue una llamada “perfecta”, para los
demócratas en el Congreso es la prueba más fuerte para destituirlo. “El
Presidente no nos deja ninguna alternativa más que actuar debido a que está
tratando de corromper la elección, en su propio beneficio, una vez más”, dijo
Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes. Esto refleja la
visión de que Trump ganó la elección presidencial del 2016 con la ayuda de
Rusia y que pretendía hacerlo en el 2020, otra vez, con la ayuda de Ucrania.

Todo es político. La decisión de la Cámara de
Representantes, controlada por los demócratas, de enjuiciar a Trump seguramente
será rechazada en el Senado, donde dominan los republicanos. Es decir, al
final, Trump no será destituido. Entonces ¿por qué no esperar a que los
electores decidan qué hacer con Trump en las elecciones del 3 de noviembre del
2020?

La respuesta más clara a esa vital pregunta es de Adam
Schiff, el líder del Comité de Inteligencia, que realizó la investigación sobre
Ucrania: “¿Por qué no dejamos (a Trump) hacer trampa en una elección más? ¿Por
qué no lo dejamos engañarnos otra vez? ¿Por qué no dejamos que reciba ayuda
extranjera una vez más?”.

A menos que ocurra un terremoto político que sacuda el alma
de un puñado de republicanos en el Senado, Trump no será destituido y se saldrá
con la suya una vez más. Es difícil saber qué tanto efecto tendrá el juicio de
destitución en las elecciones presidenciales del 2020. ¿Se olvidarán de esto
sus votantes, igual como ignoraron en el 2016 sus comentarios sexistas y
racistas?

Es inútil jugar a las predicciones con Trump. Casi siempre
nos equivocamos. Pero dudo que la historia y los estadounidenses serán generosos
con él. Aunque el Senado lo absuelva, siempre le dolerá a Trump que la gente lo
recuerde como el Presidente que ganó mintiendo, insultando y haciendo trampas.

opinion@elnorte.com