El Mañana de Nuevo Laredo

Juan Manuel Oliva

Lluvia azul

Juan Manuel Oliva

22 febrero, 2020

Deseoso



En la tierna juventud: a muchos nos toca vivir inmersos en carencias elementales, por la falta de recursos vitales que tienen que ver mucho con cuestiones económicas, mismo que significa una plataforma de impulso que a la mayoría nos permite, llegar a alturas insospechadas.
Aquel que vive en austeridad: todo lo antojable le parece inalcanzable, siendo esto la motivación más grande, quedando grabadas para siempre esas mordaces experiencias.
Son los lugares más remotos donde se dificulta el desarrollo: quedando demostrado que querer es poder, dependiendo en mucho los valores humanos y ejemplos sobre los que se impulse el individuo que estudia y que lucha.
La vida pone a todos sus propios retos: tapizados de oportunidades tanto buenas como malas, quedando en manos de quien corresponda, caer o elevarse.
El primer pensamiento que tenga: aquel que se vea ante esta panorámica futurista, es lo que va a definir el camino que se va a seguir.
La situación que se esté manifestando en ese momento: nos va a obligar a disponer de los valores que tengamos dispuestos en nosotros para estos casos;  ni que decir si están al frente los negativos.
Es tanta la presión en nuestro ser por la vida misma: que nos exige la utilización de valores; ya sean buenos o malos.
De nada sirve recordar cuál fue la causa que nos trajo hasta allí: sin duda fue la necesidad de triunfar, tal vez el pensamiento nos advierta que no debemos fallar.
La oportunidad no se debe desperdiciar: sobre todo si ya te falta poco para llegar, piensa rápido y avanza, todo tiene su recompensa.
Es muy importante instruir a nuestros hijos, con lo más posible sobre valores positivos: que sean sus herramientas para facilitar su avance en los intrincados caminos de la vida.
El deseo de ser y crecer en la vida: es un sentimiento instalado en la mente de cada quien, a todos nos mueve ese afán; dependiendo de lo que hayamos recibido en instrucción y ejemplos, en el seno de la familia.
Las carencias sufridas en los inicios de nuestro tiempo: es lo que va a definir la respuesta de nuestro carácter en su momento, por eso son las diferencias en los campos neuronales entre hombres y mujeres en la mayoría de los casos.
El tener modelos a seguir: nos despierta el instinto de querer ser igual que ellos, pues al ver que en su ambiente hay de todo, nos dispone a lograr y superar el nivel percibido.
El deseo de querer lograr más que los demás: es un instinto que está integrado en los cerebros de toda especie animal.
Todos nuestros propósitos están dedicados principalmente a nuestros padres: pues los consideramos nuestras bases más solidas… y nos despiertan el deseo de luchar continuamente.
La escuela primordial es un destino firme y seguro: pero hay muchos tipos de escuelas donde las enseñanzas difieren mucho unas de otras.
Llegado el momento: los hijos se van y solo va a quedar la seguridad sobre lo sembrado en ellos.
El deseo de ser: una vez activado visual y sensorialmente, difícilmente se borra de nuestras memorias y se persigue hasta lograrlo o quedar en el intento.
Dios nuestro señor siempre está con nosotros: de tal manera que su enseñanza más sobresaliente es. La fe mueve montañas, así es que si el problema es tan grande como una montaña ya sabemos cómo moverla a un lado.
PADRE NUESTRO que estás en el cielo. Gracias te damos por escucharnos, instruirnos y guiarnos. Amén. Amén. [email protected]

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