El Mañana

miércoles, 26 de junio de 2019

Jesús Frausto Ortega
Desde la frontera Jesús Frausto Ortega

Día de las Madres

18 mayo, 2019

En la frontera se vivió la celebración del día de las madres durante prácticamente tres días. Y es que en México como sabemos se festeja el 10 de mayo y en Estados Unidos el segundo domingo de dicho mes. En esta ocasión del lado mexicano se les festejó el viernes y del otro lado el domingo. La celebración se dio sobre todo para aquellas madres que tienen hijos –o sobrinos, nietos, hermanos– allá y acá. Digo tres días porque si uno sintonizó la radio el sábado 11, se pudo dar cuenta de la intensidad de las dedicatorias para las madres de ambos lados. Bueno, al menos así lo pude observar en los lugares que son de mi referencia: Nuevo Laredo y Piedras Negras.

Sin embargo, quiero dedicar este espacio no para hablar sobre el día de las madres como tal sino a partir de ello relacionarlo con el tema del agua en el contexto mexicano. Y es que las mujeres –y sobre todo las madres de familia–, en un contexto de carencia de agua potable en muchas de las ciudades mexicanas y sobre todo en las colonias de las periferias, son quienes por lo regular se enfrentan al problema en el abasto de ese servicio en sus hogares. Son ellas las que normalmente realizan las actividades en el ámbito del hogar en donde el agua es básica: elaboración de alimentos, limpieza en el hogar, el baño de los hijos, lavado de ropa, los trastes, etcétera. Bueno, eso también sucede en los hogares donde se tiene agua corriente.

Pero es en los hogares de las familias humildes donde además de la falta de agua potable es probable que otros servicios básicos tampoco se tengan. En este panorama, las mujeres son las que se las “arreglan” para lidiar –y acarrear de donde haya, tal vez de una llave pública– con la falta de agua: racionar el líquido que le llevó la pipa, la que consiguió en una llave comunitaria o la que le compartió alguna vecina. Son ellas las que verán que alcance el agua para afrontar esas necesidades del hogar. Para tomar no, para eso hay que comprar de garrafón. Incluso, son las mujeres las que por lo regular se manifiestan ante las autoridades para demandar el servicio. “Son las más aguerridas”. En alguna ocasión me decía eso un repartidor de agua en Nuevo Laredo. Tal vez uno comprenda lo que conlleva el no tener el líquido en la casa cuando por arreglo de una fuga o mantenimiento del sistema de abasto, la empresa que la provee corta el servicio. Esa experiencia tal vez nos ayude a entender las luchas diarias que sortean las familias de esas colonias para tener “una gota de agua”. Las luchas cotidianas de muchas madres mexicanas para demandar la atención de las autoridades. “Persiguen las pipas en Reservas” (es el encabezado de una nota de periódico), lo hace la gente para conseguir agua ante la falta del recurso por varios días debido a un problema de una fuga (ver https://elmanana.com.mx/persiguen-las-pipas-en-reservas/).

En ese día de las madres, esperemos que las mujeres madres de familia que enfrentan esta situación hayan podido “olvidar un poco” esos avatares con la escasez de agua y disfrutado los festejos que sus hijos e hijas les ofrecieron. Queda ver la corresponsabilidad que tenemos los hombres en el manejo y uso del agua en el hogar, en nuestro ámbito correspondiente.