El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Diez planas de vergüenza

15 febrero, 2019

En verdad que da pena que en pleno siglo XXI en esta frontera tan importante y tan cerca del país más moderno del mundo, sus autoridades educativas aún estilen año tras año añejos, obsoletos modelos y mecanismos para la captación de sus alumnos, alumnas; entonces y quizás por estas insistentes actitudes dichos jefes ya no se estén ganando de la mayoría de los padres de familia como premio ese preciado “recreo”, sino más bien y como castigo esta merecida “tarea”: diez planas de vergüenza.

Es entendible que en otras décadas no existía otra forma de inscribir a los niños y niñas que por su edad eran candidatos a ocupar un lugar en alguna escuela de Nuevo Laredo, por lo mismo, las convocatorias se hacían presentes en los mismos centros escolares, así invitar y para eso a los padres de familia el acudir en horarios y fechas establecidas.

Los inspectores escolares después de recibir las instrucciones a nivel estatal o federal instruían a los directores de planteles de cómo se debería llevar a cabo dicho ordenamiento para la captación de los alumnos, alumnas, en consecuencia, los maestros y maestras atentos ejecutaban y al pie de la letra las indicaciones, obteniendo excelentes y ordenados resultados.

La tarea para esos maestros y maestras era el realizar de una manera manual el registro, los listados según el grupo que les tocara, así completaban ese archivo de cada alumno, después los acomodaban de manera alfabética, concentraban todo y se los dirigían a sus autoridades educativas inmediatas, esta labor era tediosa, cansada, pero se realizaba de este modo al no haber, existir otras alternativas.

Por supuesto que los equipos y materiales de los que ellos y ellas disponían eran apropiados a esas épocas tales como esa máquina de escribir de carrete, para hacer copias utilizaban papel carbón como comúnmente se le conocía, también dependían de ese preciado facsimil para duplicar a través de un machote los formatos de registro.

Entonces, no es entendible cómo es que el sistema educativo local se ha quedado en el pasado, no se ha afianzado, ajustado al nuevo modelo que el propio mundo ha normado no como una costumbre, sino como toda una necesidad de estar ya en punta, de la mano de lo que minuto tras minuto ofrece la misma tecnología.

Qué pasa, acaso no se cuenta con suficientes computadoras tanto en las jefaturías, coordinaciones, inspecciones, escuelas para ya establecer un centro de registro óptimo y más moderno acorde a la vida actual, o debe entenderse que no se cuenta con el personal suficiente para atacar y eficientemente y actualizado esta actividad de captación y registro de nuevos prospectos.

Qué falta para ya establecer una página, una aplicación o sitio por medio del internet en donde a nivel local se desplieguen todos los centros educativos públicos, así y tras anunciar la convocatoria los interesados puedan ingresar e inscribirse o inscribir a sus hijos.

Provocar con esto en esta ciudad de Nuevo Laredo el despunte de la economía a esos sitios que están necesitados de clientes para subsistir, tales como los cibercafés, los escritorios públicos para que a través de éstos los que no cuenten con computadoras en sus hogares o teléfonos inteligentes acudan a ellos a llenarles los formatos electrónicos.

Entonces, acaso no sería esta una manera más práctica y fácil para las inscripciones, al contar la página o aplicación o sitio electrónico entre otras cosas con una pestaña para ubicar su centro educativo más cercano a su domicilio, otra pestaña para indicar qué grado busca, otra para señalar si desea el turno matutino o vespertino, una más para especificar si es niño o niña, subir documentos y generar un folio de preinscripción asegurando así su lugar.

No es creíble que el mismo sistema educativo local no aproveche a tanto joven estudiante que cuenta con los conocimientos necesarios y suficientes para crear ya sea de una forma individual o grupal o mediante una convocatoria estudiantil un sistema electrónico de inscripción, no es posible que nadie, ningún maestro o maestra tenga la intención de provocar en sus alumnos esa inquietud de explotar ese talento para beneficio educativo.

Si nada de eso se ha hecho, entonces se pudiera entender que no se quiere avanzar en estos aspectos, no por esa falta de equipos electrónicos, ni esa ausencia de capacidad de las personas para desarrollar o aplicar la nueva tecnología que tienen a la mano, sino por otros desconocidos motivos. Si nada de eso se ha hecho, entonces se pudiera entender que no se actualizan tan sólo para jactarse esas autoridades educativas locales de tener mucho “trabajo”, al insistir que los padres de familia sigan haciendo inhumanas filas afuera de sus centros educativos escolares sólo para asegurar un espacio.

Si nada de esto se ha hecho entonces se pudiera entender que no es esa máquina de carrete, ese viejo facsimil o la ausencia de esa computadora, sino más bien esa perpetuidad de jefes, coordinadores escolares que se quedaron en el pasado, que no dan paso a los nuevos profesionistas para ocupar esos cargos y generar nuevas ideas.