El Mañana

domingo, 21 de abril de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

DIF local casi un reinado

8 febrero, 2019

Nuevo Laredo, Tamaulipas siempre se ha distinguido por ser sus residentes conscientes de las necesidades de sus semejantes, por lo mismo cuando alguien solicita algo por cualquier medio de comunicación o incluso pidiendo en la vía pública, esa positiva actitud ciudadana de inmediato se externa; por esto mismo causa extrañeza que, un organismo que se entiende como procuradora de la protección y conservación de la familia no actúe del mismo modo, al verse que al menos localmente, sus instalaciones más que ser una oficina para gestionar apoyo a los más necesitados semeja ese DIF local casi un reinado.

Es de recordar que en la época de los años setenta, justo cuando comenzaba a tomar fuerza esa fusión, esa oficina integradora de la familia mexicana, era costumbre ver aquí en Nuevo Laredo a infinidad de mujeres, niños y niñas acudir a dichas instalaciones a solicitar apoyo, ayudas que se conjugaban con ese trato amable, cortez, eficaz e incluyente para atender sobre todo de las madres de familia sus más básicas necesidades, los pequeños obteniendo desde esa atención médica, hasta ese alimento y bolsita con golosinas.

Al entender que precisamente para eso estaba tanto el personal como los propios directivos encargados de tan importante labor, cumplir con el compromiso, con ese programa social; atender sí, no a gente que de algún modo demostraba que sí podía cubrir sus necesidades, sino a esa parte de la sociedad que por su situación económica precaria, acudía a dichos sitios creados para ellos y encontrar ahí ese seguro apoyo gubernamental.

Es de reconocer que desde su creación como Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia sí que a nivel local se han intensificado sus actividades y programas en las últimas décadas, mas sin embargo por igual es de entender que esas más de cuatro décadas no precisamente su actividad se ha enfocado a fortalecer esa ayuda al más necesitado, sino que, y por lo que se ve, paulatinamente se ha endosado ese endurecimiento, ese alejamiento, esa restricción y limitación a obtener de esa dependencia el más necesitado esa efectiva ayuda.

Quizás sea por eso que desde que se ingresa a dichas instalaciones del DIF local, se percibe un marcado distanciamiento de los funcionarios, del personal hacia la gente que solicita una información, una ayuda; el tiempo es el elemento ya casi obligado para obtener de ese departamento esa limitada respuesta o total rechazo, en su mayoría externando esa falta de presupuesto o programa en esos momentos no agendado.

Esa desorientación, esa desinformación presente entre los mismos empleados da pie a que por igual la gente que solicita un trámite, de cómo llevar a cabo algo relacionado a dicho organismo, esas personas ya cansadas, que cargan o cuidan niños o ancianos, incluso con algún impedimento físico se les vea de departamento en departamento, largo tiempo esperando para que por fin y con algo de suerte sean correctamente atendidos, canalizados.

Entendible es que no será un orgullo ni mucho menos un placer el manifestar a través de fotografías esas escenas de la gente humilde frente a esa enmarcada e impecable personalidad que por lo que se ve dirigen, administran dicho organismo.

El DIF local sí que ha crecido en instalaciones en algunos puntos diversos de esta ciudad, esto para cubrir programas ya establecidos, agendados, mas sin embargo, es costumbre que estos edificios siempre adolezcan de esa falta de equipos, materiales, incluso de personal para dar ese eficiente servicio.

Agregando que por siempre y terminada la administración en turno, estos inmuebles pasan al olvido, sufriendo deterioros, infinidad de deficiencias, todo a falta de ese cumplimiento o aplicación correcta de las leyes y reglamentos estatales o municipales para la conservación de los mismos.

No se puede ignorar que la página detallada en los medios electrónicos en donde se da cuenta de las actividades que realizan, demuestra no ese constante trabajo, sino más bien ese testimonio fotográfico de alguna actividad que por lo regular tan sólo se realiza una sola vez, por lo mismo en ese sitio del internet enmarcada.

Entonces, cuándo será el día que verdaderamente se cumpla con el compromiso de darle esa garantía a las gentes con capacidades diferentes para que ya le sean respetados tanto en sitios públicos como privados sus cajones de estacionamientos.

Entonces, cuándo será el día que verdaderamente se cumpla con el compromiso de hacer ese necesario recorrido diario y detectar en los cruceros, a las afueras de centros comerciales tanto a niños en edad escolar para indagar el motivo por el cual no están en la escuela.

Entonces, cuándo será el día que verdaderamente se cumpla con el compromiso de acudir, transitar por las colonias y diariamente anunciar, que se conmina a la ciudadanía a denunciar ese maltrato al menor, detectar a ese ancianito abandonado, apoyar esa persona con capacidad diferente que requiere de más atención, incluso por qué no ofrecer esa orientación a los padres de familia.

Entonces cuándo será el día que verdaderamente se cumpla con el compromiso de atender y verdaderamente a esa persona que necesita ese preciado medicamento, ese apoyo económico para solventar una operación, apoyo para el gasto funeral.

Por supuesto que si el Desarrollo Integral de la Familia a nivel local cumpliera todos los días con estos aspectos, jamás se verían los estacionamientos para personas con capacidades diferentes utilizados por gente que no los requiere, jamás se verían a menores de edad pidiendo o trabajando en los cruceros, jamás se vería a esas señoras pidiendo apoyo a la ciudadanía para operar a sus enfermos, jamás se verían más casos de maltrato infantil en los hogares, jamás se vería a esa gente el suplicar ayuda para darle sepultura a su familiar, jamás se vería más morir a ese ancianito en la soledad.

Pues de hacer todo esto, de lograrlo, de mantenerlo y controlarlo, muy seguramente que de su labor no quedaría duda alguna, por lo mismo justo es que la mayoría de la ciudadanía le otorgue ahora sí al DIF local como premio y reconocimiento esa preciada “corona”.