El Mañana

sábado, 20 de abril de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Disciplinas gnósticas

3 febrero, 2019

Aquel pueblo era tan pequeño que, según datos del Inegi, tenía solamente una prostituta para la atención de los 726 hombres solteros que había ahí en edad de hacer obra de varón. Un día el pueblo amaneció en vilo: corrió por todas partes la noticia de que Harón, el sacristán del templo parroquial, se iba a casar con Populina, que tal era el nombre de la heroica sexoservidora. El padre Arsilio se consternó al saber la novedad. Llamó al rapavelas y le preguntó, afligido: “Pero, hijo mío: ¿por qué te casas con esa mujer?”. Explicó Harón: “Es que no me gusta hacer fila”… Don Soreco Nacatzátzatl era duro de oído. Hace poco iba por la calle y vio un alboroto. Le preguntó a un joven: “¿Qué sucede?”. El muchacho le informó: “Es una riña, señor. Una disputa”. Comentó don Soreco: “Entonces ya no es tan niña”. Ayer el padre de su nieto mayor le dijo: “Tonilito cumple mañana 10 años. ¿Qué te parece si le hacemos una piñata?”. “¡Ah no! -protestó don Soreco-. Ya tiene edad para hacérsela él solo”… Hermesio y Cabalino gustaban mucho de las disciplinas gnósticas. Frecuentemente debatían acerca de asuntos tales como el otro mundo, la vida sobrenatural, etcétera. (Sus novias se quejaban: “Dicen que creen en el más allá, pero ninguno de los dos ha pasado nunca de la rodilla”). Un día a Hermesio se le ocurrió morirse. Morir, escribió Borges, es una costumbre que sabe tener la gente. Al mes del óbito, fenecimiento o tránsito (¡ah, las anfibologías, circunloquios y perífrasis a que recurre el escribidor con tal de no usar la palabra ‘muerte’!) Hermesio se le apareció a su amigo. Le preguntó Cabalino: “¿Cómo te va en el otro mundo?”. “¡Fantásticamente bien! -respondió, feliz, Hermesio-. Me la paso todo el tiempo comiendo y follando. Tengo un harén para mí solo, y fui dotado de una especial potencia que no conocí en mi otra vida: follo no menos de 25 veces diarias. Lo único malo es que tengo que levantarme temprano, pero eso me da más tiempo para gozar tantas venturas”. “¡Caramba! -se admiró Cabalino-. ¡Me gustaría estar en ese paraíso!”. “El paraíso no existe -lo corrigió Hermesio-. Existe la reencarnación. Y a causa de mi buena conducta reencarné en gallo”… La joven Oranita le preguntó a su abuela: “Tita: ¿qué me quiere decir mi novio cuando me besa?”. Respondió la señora: “Si te besa con los labios te está diciendo que te quiere. Si te besa de lengüita te está diciendo para qué te quiere”… Las personas que son lo suficientemente sabias para dar consejos son también lo suficientemente sabias para no darlos. Un tipo le dio un consejo a su amigo. Éste le preguntó: “¿Sabes qué diferencia hay entre una pizza y el consejo que me acabas de dar?”. El del consejo se desconcertó: “No lo sé”. Le dijo el amigo: “La pizza sí la pedí”… Una señora dio a luz en el hospital y el marido fue de inmediato a su habitación. Ahí le preguntó al médico que la atendió: “Doctor: ¿cuánto tiempo deberé esperar antes de tener sexo con mi esposa?”. En tono angustiado la señora le pidió al facultativo: “¡Por favor, doctor, dígale que al menos espere a que salga usted del cuarto!”… Tetina, muchacha de busto generoso, le reclamó a su novio: “Me molesta que no apartes la mirada de mis bubis. Es lo único que me ves”. “No es cierto” -negó el galán, enfático. “Sí lo es -reafirmó la chica-. A ver: ¿de qué color tengo los ojos?”. Arriesgó el novio, cauteloso: “¿36 B?”… Una mujer que era oficial de tránsito contrajo matrimonio. La noche de las bodas multó a su flamante esposo por exceso de velocidad, por no ponerse casco y por tomar la dirección equivocada…FIN.