El Mañana

miércoles, 26 de junio de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Dos casados y un soltero

30 abril, 2019

Noche de bodas. El novio, hombre fornido, musculoso, se desvistió de la cintura para arriba, levantó los membrudos brazos, los flexionó para mostrar los bíceps, expandió el pecho y le dijo con jactancia a su flamante mujercita: “Mira, Rosilí: dinamita pura”. “No me importa la dinamita”, respondió ella. “Enséñame la mecha”… “Señor juez”, manifestó la señora. “Quiero divorciarme de mi esposo”. Inquirió el juzgador: “¿Cuál es la causa que invoca usted para fundar su demanda de disolución del vínculo matrimonial?”. Respondió la mujer: “No se la puedo decir en voz alta”. Insistió el juez: “Necesito conocer esa causal. Recuerde usted que la ley es dura, pero es la ley. Recuerde también que dos ángulos iguales a un tercero son iguales entre sí”. “Está bien”, concedió ella. “Le voy a dictar la causa por la que quiero divorciarme de mi esposo. Escriba con esta pluma”. Después de probarla dijo el juez: “No funciona”. Replicó la señora: “Eso”… Una chica le comentó a su amiga: “Debe resultarte un poco incómodo eso de llamarte Virgen”. “Sí”, reconoció la muchacha. “Sobre todo porque me apellido Loera”… Después de algún tiempo de no verse tres amigos se reunieron. Dos de ellos eran casados; el otro seguía soltero. “Yo”, declaró con altanería uno de los casados, “salgo de mi casa todas las noches a pesar de las protestas de mi esposa. Me voy de parranda con los cuates”. “Yo”, dijo el otro casado, “también me salgo todas las noches, diga lo que diga mi mujer, y me voy a ver a una amiguita”. El soltero no decía nada. Le preguntaron los otros: “Y tú ¿qué haces en las noches?”. Respondió: “Me quedo en mi departamento”. “¡Si serás idiota!”, se burlaron los amigos. “No tienes quien te detenga; deberías salir a divertirte”. Replicó el soltero: “En mi departamento me divierto bastante. Siempre llega a visitarme alguna señora casada que busca compañía porque su esposo se sale todas las noches de parranda con los cuates o se va a ver a una amiguita”… Doña Frigidia, ya se sabe, es la mujer más fría del planeta. El diablo teme que se vaya al infierno porque lo congelará. Cierta noche de luna llena, sin embargo, la señora se puso inusitadamente romántica. Le dijo a don Frustracio, su marido: “Hoy no me duele tanto la cabeza”… Dos chicas se casaron el mismo día. Al regresar de la luna de miel se reunieron a fin de comentar sus respectivas experiencias. Dijo una: “Bayardino se portó como un perfecto caballero. En la noche de bodas empezó por besarme en la frente”. “¡Qué coincidencia!”, exclamó la otra. “¡Ahí fue precisamente donde Libidio terminó!”… Al final de este espacio viene el chiste más breve de todos los que no he entendido… Facilda Lasestas era mujer de cuerpo complaciente. Jamás se supo que hubiera negado ayuda a un prójimo en estado de necesidad. Con tal asiduidad ejerció Facilda esa loable filantropía que las pompas le quedaron flácidas, desmadejadas, decaídas. Recurrió entonces a los servicios de un cirujano plástico, y éste le implantó unas pompas nuevas, con tan buena fortuna que no hubo rechazo del trasplante. Le advirtió a Facilda: “Pero cuídelas, para que no le vuelva a suceder lo mismo”. No había pasado un año cuando Facilda regresó. Otra vez traía las pompas decaídas, desmadejadas, flácidas. “¡Pero, señora! -clamó el médico-. ¿No le dije que cuidara bien sus pompas?”. “¡Uh, doctor! -replicó ella-. ¡No cuidé las mías, menos iba a cuidar las ajenas!”… “No fornicarán, y no desearán la mujer de su prójimo”. Eso les ordenó Moisés a los israelitas cuando bajó del Monte Sinaí con el decálogo que le entregó Yahvé. Una sonora rechifla siguió a sus palabras. Los hombres silbaban con enojo, y con mayor indignación aún pitaban las mujeres. “Esperen, esperen -se asustó Moisés-. Eso es lo que dice la ley. Falta lo que diga la jurisprudencia”… Sigue ahora el chiste más breve de los que no he entendido… ¿Qué le dijo Adán a Eva la primera vez que la vio sin ninguna hoja encima? Le advirtió muy asustado: “¡Hazte a un lado, mujer! ¡Quién sabe hasta dónde vaya a llegar esta cosa!”… FIN.

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