El Mañana

martes, 31 de marzo de 2020

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Dos horas en el parapeto

9 enero, 2020

Aprovechando la reunión familiar en el rancho para celebrar las fiestas de inicio de año nuevo, donde se dieron cita muchas manos, las cuales se mostraron disponibles para la reubicación del parapeto principal, el cual gracias al esfuerzo conjunto de la familia Escamilla, por fin se logró reubicar frente a la vereda de las cruces, frente a donde convergen tres caminos que comunican con una de las presas principales del rancho, lugar donde ese fin de semana nos dimos cita.
Justo minutos antes de caer la luz del sol, nos dimos a la tarea de regar maíz a lo largo de los tres caminos, paso seguido nos refugiamos en la casona para disfrutar una amena cena antes de pasar a descansar en nuestros catres, con la consigna de activar las alarmas justo a las 4:00 de la mañana, horario que nos favorece justo para preparar un buen termo de café y trasladarnos con calma antes de colocarnos en el parapeto y esperar el amanecer, donde las cámaras de manera cíclica registran el paso de dos ejemplares de venado dignos para esta temporada.
El macho más maduro y corpulento, el cual fácil se estima rebasa los 125 kilos de peso, plasmado sobre varias fotografías, también carga con un promedio de más de ocho años de vida, el que ha logrado desarrollar 10 velas con silueta de canasta perfecta; después de ubicarnos sobre el parapeto calzamos el rifle .270 sobre la almohadilla del soporte y le colocamos un par de tiros en la recamara; sin perder la mirada sobre las tres veredas adoptamos posturas de relax sobre nuestras sillas, mientras disfrutamos de un trago reconfortante de café caliente para mitigar la fría brisa de sereno. A sólo minutos de que aparezca el rey sol en el horizonte, empezamos a ver las primeras muestras de fauna, un grupo de venadas que se asoman de entre el follaje tentadas a saltar a la brecha para disfrutar del maíz regado; de forma cautelosa y desconfiada paso a paso ingresan a la brecha para comer; con el maíz colocado a menos de 200 metros del parapeto, rango de distancia cómodo para enfocar el lente del rifle se antoja justo para un buen alcance de la trayectoria de un calibre .270; de repente en el sendero central un gato montés de piel moteada cruza despreocupado por el claro. Más tarde, ya con la mancha de los rayos del sol rompiendo el horizonte, otro par de venadas adultas se suman al paisaje.
Tras dos horas de estar disfrutando la tranquilidad, los rayos del sol incitan el despertar de las aves que rompiendo en aleteos y canticos anuncian el inicio de las actividades matutinas; conejos y coyotes aparecen a distancia prudente, mientras una canasta de cuernos entre el follaje rompe con nuestra tranquila postura; la adrenalina brota de golpe y los binoculares nos muestran un gran macho, después de un par de minutos tras dirigir la mirada del lente hacia su ubicación, tras un movimiento de orejas imprime un par de saltos amplios y con gran desconfianza atraviesa la brecha perdiéndose en la espesura de la vegetación.
Sin lugar a dudas habrá que invertir más tiempo en el parapeto para lograr romper con su desconfianza, antes de enfocar el lente sobre su cuerpo y lograr un tiro cómodo.
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