El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Dos que robaron por hambre

3 agosto, 2019

El juez conoció el caso de un ladrón. Le dijo: “Está usted acusado de haber robado 20 pesos. ¿Qué puede alegar en su defensa?”. “¡Compadézcase de mí, señor juez! -clamó con desesperación el infeliz-. ¡Robé ese dinero por hambre, para comprar un pan!”. El juzgador se conmovió. Le dijo: “El robo famélico es una circunstancia excluyente de responsabilidad. Dijo Gayo: Semper in dubiis benigniora praeferenda sunt. En caso de duda debe aplicarse el criterio más favorable al acusado. En esos términos sólo por esta vez lo beneficiará la clemencia del tribunal. Queda libre, pero si reincide haré caer sobre usted todo el peso de la ley. Da mihi factum, dabo tibi jus. Dame el hecho; te daré el Derecho”. El ladrón se fue dando profusamente las gracias a su señoría. Llamó el juez al siguiente indiciado. Le dijo: “Se le acusa de haber robado 500 millones de pesos”. Clamó el tipo: “¡Compadézcase de mí, señor juez! ¡También yo robé por hambre!”… El productor de cine llamó a la aspirante a estrella: “Tengo un papel muy bueno para ti. Vayamos a mi departamento. Ahí te leeré el script”. Replicó la muchacha, suspicaz: “No acostumbro ir al departamento de los productores”. “Qué lástima -dijo entonces el productor-. Ahora que lo pienso, eres demasiado alta para ese papel”… Al pobre de Augurio Malsinado lo persigue de continuo un hado adverso. Fue a una casa de mala nota y contrató a una de las mujeres que ahí prestaban sus servicios. Ella le pidió el pago por adelantado. Luego, ya en el cuarto, le dijo: “Lo siento. Hoy no. Me duele la cabeza”… El tren iba a su máxima velocidad y entró en un túnel. Babalucas exclamó con alivio: “¡Qué bueno que el maquinista le atinó al agujero, si no qué friega nos hubiéramos puesto!”… Llorosa, compungida, tribulada, Dulciflor les informó a sus padres: “¡Me tronaron en la escuela!”. El papá se consternó: “¿Te reprobaron?”. “¡También eso!”, gimió Dulciflor… Himenia Camafría, madura señorita soltera, fue a la consulta del doctor Ken Hosanna. El facultativo le indicó: “Desvístase, póngase esta bata y acuéstese”. “Haré lo que me ordena, doctor”, replicó la señorita Himenia, “pero le advierto que está usted jugando con fuego”… Billy Dickhead era el vaquero más optimista del Far West. Contrariamente, Jock McCock era el más pesimista. Ambos formaron una sociedad para cazar pieles rojas, pues el gobernador del territorio ofrecía un dólar por cada cabellera de indio. Se internaron, pues, en tierra de salvajes. Cierta mañana McCock despertó en el campamento y se dio cuenta, horrorizado, de que algo así como 20 mil apaches habían formado un círculo en torno de ellos y los miraban con fiereza esgrimiendo sus rifles, sus lanzas y sus flechas. El pesimista movió a su compinche para despertarlo, le mostró el cerco de indios y le dijo con sombrío acento: “Estamos rodeados”. “¡Sí!”, se entusiasmó el optimista. “¡Por 20 mil dólares!”… El joven desposado se sorprendió grandemente cuando antes de empezar la noche de bodas su flamante mujercita sacó una cinta de medir y se la aplicó en la región correspondiente a la entrepierna. Dijo la muchacha: “Es sólo para una estadística que llevo”… Bragueto, galán de ocasión, cortejaba asiduamente a Monetina, mujer mucho mayor que él y de escasas prendas físicas, pero riquísima. Un día ella le dijo, recelosa: “Tú me buscas nada más por mis millones”. “¡No es cierto!”, negó con energía Bragueto. “¿Cuántos tienes?”… Las antiguas compañeras de colegio se reunieron en la Ciudad de México. En la cena una de ellas se quejó de que tenía dificultades con su marido; riñas frecuentes, constantes discusiones. “En cambio”, dijo otra, “mi esposo y yo jamás tenemos problemas”. “¿A qué lo atribuyes?”, preguntó, interesada, la primera. “A que dormimos en habitaciones separadas”, explicó la otra. “La mía está en Tijuana y la de él en Chetumal”…FIN.