El Mañana

martes, 18 de junio de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Dr. Eligio Obeso

17 febrero, 2019

Nativo de Sinaloa, salió de allá pero nunca la dejó, a la menor provocación sale a relucir, ya sea por sus comidas, sus bellezas naturales o la de sus mujeres, o cualquier pretexto, pero Sinaloa sale a relucir en las pláticas. Eligio ha sido mi oftalmólogo desde que me gradué mis primeros lentes hace ya más de 30 años, precisamente en estas fechas terminaba de leer “El amor en tiempos del cólera” de García Márquez, había leído toda la noche y lo terminé al amanecer materialmente a rastras, con los ojos llorosos; así que a primera hora lo fui a ver. Salí con mis primeros lentes, nunca he cambiado de oftalmólogo y no me arrepiento pues me ha mantenido con buena visión.

Cuando hace años me fui a vivir una corta temporada a Reynosa, allá vi al doctor Sergio Cadena, tío de mi mujer y que tenía la óptica más afamada de la región, le llevé mis lentes para que revisara la graduación, Sergio era considerado una eminencia y después de examinarme, checó los lentes y me dijo contundente: – La graduación está perfecta-, esto reafirmó mi absoluta confianza en Eligio. Además he de confesar que siempre me hace un significativo descuento; ahora hasta mi mujer lo adoptó como suyo y está muy contenta, no lo cambia por nadie.

Eligio es sobre todo un hombre bueno, tiene nobles sentimientos, es muy humano y buen cristiano, hasta pertenece a los “Caballeros de Colón”, pero a diferencia de otros es absolutamente congruente con su comportamiento, sus actos no niegan lo que su fe pregona. Hace algunos años me propuse incorporarme a la mesa de café que tenían con el recordado doctor Anselmo Guarneros, el señor Ortega, Héctor Arriaga y yo de acoplado; era una mesa muy bonita, la plática siempre de altura, de respeto y muy amena; lamentablemente Chemo Guarneros y el señor Ortega, se nos adelantaron en el camino, la mesa quedó coja con sólo tres miembros.

Sin embargo, Eligio continúa con la misión que se ha impuesto de pasar por Héctor Arriaga, religiosamente miércoles y viernes a las 7:45 de la mañana, antes lo hizo con el doctor Guarneros, definitivamente es el eje del pequeño grupo y lo mantendrá hasta que Dios disponga lo contrario. Hace apenas unos días, asistió voluntariamente a una campaña oftalmológica a Nueva Ciudad Guerrero, obviamente sin cobrar un cinco por sus servicios, la idea era dar apoyo a la gente que lo necesitara; llevó equipo y aparatos, armazones y todo lo necesario para dotar de lentes a quienes lo necesitaran; todo lo hizo con ese entusiasmo altruista que le caracteriza.

Y precisamente por su altruismo, fue durante muchos años miembro del Club de Leones, llegando a ser presidente del club, cargo que desempeñó con un gran compromiso y responsabilidad, siempre procuró que las acciones del club fueran canalizadas al servicio y no a lo social. Ahora siempre anda buscando la manera de seguir sirviendo al necesitado y lo hace como se debe hacer, que su mano derecha no sepa lo que dio la izquierda. Finalmente para servir no se requiere de una organización, basta la buena disposición y ésta le sobra a Eligio.

Casado con la profesora Lilia Treviño, han formado una bonita familia, herederos de sus principios y valores, de sus buenas costumbres y tradiciones, y obviamente el cariño por su natal Sinaloa (de Eligio, porque sus hijos nacieron aquí). No es raro, más bien es frecuente encontrar a Lilia su esposa en la óptica, ayudándole a su marido (cuida la caja de los chocolates) y cuando le tocó dirigir a las Damas Leonas, lo hizo con el mismo cariño, compromiso y responsabilidad que Eligio. En su paso por el club, cosecharon grandes amigos los que conservan hasta la fecha y se les extraña.

Eligio realizó sus estudios profesionales en el Instituto Politécnico Nacional (I.P.N.) pues aunque la oftalmología no pertenece al área de las ingenierías, sí tiene un carácter social, que es el eje rector del Poli. Esta fue la principal razón para que Lázaro Cárdenas lo creara, dotar de los técnicos necesarios al país y cubrir sus demandas: la vista es uno de los dones más preciados del ser humano y el oftalmólogo es el encargado de cuidarlo. Eligio lo hace con maestría, sencillez y humildad. Humildad, virtud que sólo los verdaderamente grandes poseen. Gracias amable lector por compartir conmigo estas breves pinceladas que intentan pintar a un buen hombre, si lo conoce, estará de acuerdo conmigo, si, no, pues ahí lo tiene. Pase un excelente domingo familiar.