El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Laura García
En el G7 Laura García

Dumbo

30 marzo, 2019

Me atrevo a decir que no existe un solo cinéfilo adulto hoy en día que no haya sido afectado por al menos una película de Disney; en mayor o menor grado la influencia de sus filmes forma parte de todas nuestras infancias, y lo que es aúnmás importante, forman una pequeña parte de quienes somos como adultos. Por eso es algo bastante entendible que la productora siga apostándole a esta ola de remakes “live action” de sus clásicos animados. Es la edad perfecta para venderles a estos niños, quienes ahora tienen hijos propios, grandes dosis de nostalgia y añoranza de la infancia perdida.
Pero no porque salgan en montón debe confundirse un remake con otro. Es importante reconocer la evidencia de lo importante que es la visión particular de cada cineasta para apropiarse de una historia y contárnosla de nuevo a través de sus ojos, en vez de solo reciclar una historia y con ella nuestros sentimientos.
“Dumbo” (Dir. Tim Burton, 2019) es más que una copia en carne y hueso (o animación digital) de lo que antes fueron dibujos animados; es una re imaginación del propio cineasta, pasada por todos los filtros, todas las texturas, colores y sensaciones que la convierten en una película suya. La trama principal sigue siendo la del pequeño elefante nacido en cautiverio en un circo, quien descubre que su aparente defecto es su máxima virtud al ser capaz de volar gracias al peculiar tamaño de sus orejas, convirtiéndose en la estrella del circo.
Esta no es la primera participación de Burton en las nuevas adaptaciones de Disney, puesto que estuvo a cargo anteriormente de “Alicia en el País de las Maravillas” (2010), una historia cuyo contexto de la historia estaba casi hecho a la medida del estilo de este director. Pero a decir verdad, al escuchar por primera vez que estaría al mando también de la adaptación de “Dumbo”, me fue un tanto difícil de imaginar que tanto de esta historia era propensa a expropiarse el autor, y cuanto nos dejaría con el mismo sabor de una copia vil como la que tuvimos con “La Bella y la Bestia” (2017) de Bill Condon.
Aunque sabemos que cada espectador puede experimentar diferentes emociones con la misma película, creo que podemos estar de acuerdo que la versión original animada de Dumbo (1941) no es una historia feliz. Personalmente, figura en mi memoria emocional en un rango que oscila entre la tristeza, el miedo y la soledad, por lo que mi niña interna no esperaba con mucha ansiedad el vivir esta historia de nuevo, pero mi yo adulta se sentía preparada para hacerlo. Lo que obtuve debo decir que fue más de lo que cualquiera de las dos pudo haber esperado. Si, sigue teniendo como base algo tan absurdo como la idea de que un elefante con orejas enormes sea capaz de volar; aunque se trata de un “live action” tampoco pudieron adaptar este hecho a la realidad, no tiene aún factibilidad científica. Pero como digna pelicula de Disney, no tiene que tenerla. Y como digna pelicula de Burton, está repleta de personajes peculiares y entrañables, que con poco tiempo en cámara se ganan un lugar rápidamente en el corazón de la historia. Como digna pelicula de Burton apela a los sentimientos más oscuros del espectador, bastante apropiados para la naturaleza lúgubre de la historia. No es solo la historia de un tierno y lindo elefante que logra sobresalir a pesar de las adversidades, es la oscura historia de lo que es nacer y vivir en cautiverio, las amarguras ocultas detrás de los aplausos y la alegría de un espectáculo.

A diferencia de la versión animada en esta película no se recurre a hacer a los animales hablar, lo cual no solo le da realismo, sino que ayuda a acentuar el mensaje que intenta enviar; los pone en el contexto real y hace sus infortunios igual de reales.
No es carente de defectos, principalmente en el hecho de que hay escenas en el tercer acto que son demasiado exageradas para dar un efecto dramático que en mi opinión no necesitaba; a pesar de esto, creo que el acercamiento más profundo que intenta hacer hacia lo que mueve a los personajes principales y la genialidad de Burton para crear un mundo fantástico y acogedor dentro de la inestable vida en un circo es lo que la hace funcionar, y la hace memorable. Para los niños que nunca hayan visto la versión animada, estoy segura que la espectacularidad visual de esta pelicula perdurara en sus mentes por mucho tiempo, y se enamoraran de este Dumbo digital como quizás sus padres se enamoraron del dibujo hace muchos años. Y para los adultos, creo poder decir que la máxima satisfacción que sacamos es poder sentir todo de nuevo, sentir que estamos viendo esta historia por primera vez, sentirnos niños con sentimientos nuevos, no con la simple y nostálgica remembranza de lo que fue en nuestra infancia. Y eso es solo una de las cosas que un autor puede lograr. Esa es la importancia de permitir que cada cineasta deje su sello en cada una de sus obras.

En el G7 Laura García

Glass