El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Edgard Sánchez Ramírez

30 junio, 2019

Tal vez muchos no lo recuerden, pero él llego al pueblo siendo casi un bebé. Su padre Don Germán Sánchez llegó como Jefe de la Oficina Federal de Muestreo de Metales, dependiente de la Secretaría de Hacienda, instaló las oficinas en Gutiérrez y Ocampo y en la parte superior su hogar, ahí conocimos a Edgard y a su familia muy típica de México en costumbres y tradiciones, muy educados y correctos; su madre, una señora bellísima que nos aguantaba cuando íbamos, siempre había algo rico que comer, su cocina era diferente a la del pueblo, además platicar con su padre, era una experiencia nueva por sus arraigadas ideas y conceptos de izquierda.

Edgard, aquí cursó su jardín de niños, su primaria en la escuela Lauro Aguirre, “La Modelo” (por cierto con honores, siempre obtenía diploma de aprovechamiento), luego haría la secundaria en la Uno y se nos fue para México a cursar la preparatoria en el CUM. Era y es un tipo fenomenal, simpático, alegre, medio atrabancado y algo desaliñado, recién ingresado a la Universidad en la carrera de Químico, le tocó participar en el movimiento estudiantil de 1968, hecho que lo marcaría para siempre. Por lo pronto abandonó la carrera de Químico para inscribirse en la de Licenciatura en Historia. Obviamente era más compatible con su nueva postura pues el movimiento estudiantil lo hizo descubrir su verdadera vocación.

A partir de entonces se convirtió en un luchador social de tiempo completo, toda su vida gira en torno a este eje. El movimiento estudiantil fue un curso intensivo de sociología, formó y forjó el carácter de muchos jóvenes estudiantes que como Edgard serían otros después del 2 de octubre. En él aprendieron a organizarse, aprendieron de estrategias de lucha y sobre todo aprendieron a conocer el tremendo poder del poder del gobierno, lo aprendieron en carne propia pues vieron morir a cientos de compañeros de lucha, estudiantes como ellos que dejarían trunco un futuro promisorio, sólo Dios sabe cuántos médicos, ingenieros, arquitectos, científicos e investigadores que hubieran contribuido al desarrollo del país, murieron durante esta lucha desigual.

Unos tenían la razón, otros tenían la fuerza; pero nunca la fuerza de la razón. Edgard se graduó de luchador, cuatro años después volverían a las calles y nuevamente serían agredidos y asesinados, ahora en el fatídico “halconazo” del Jueves de Corpus, si algo les faltaba para convencerse de la necesidad de luchar por la democracia, ese día adquirirían la certeza de que debían luchar por México.

La lucha apenas iniciaba y ha durado más de cincuenta años y pese a los cambios no están satisfechos, para ellos falta mucho por hacer. Edgard fundó el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y postuló a Rosario Ibarra de Piedra en la contienda contra Carlos Salinas de Gortari, Cuauhtémoc Cárdenas postulado por cierto por el PARM que dirigía Carlos Cantú Rosas (dos de Nuevo Laredo en la misma contienda nacional), estaban también El Maquío y el ingeniero Heberto Castillo, los resultados ya los sabemos, el sistema se calló.

Edgard durante muchos años se ha dedicado, porque todavía lo hace, a estudiar las teorías sociales y económicas, es un marxista-leninista de forma y fondo, es una teoría que se sabe de memoria, finalmente se decidió por el trotskismo y yo le digo que es el último de los trotskistas, es un tema que le apasiona y no conozco a nadie que domine tanto ese tema, de hecho el museo y la casa de Trotsky lo conoce al dedillo y es una extraordinario guía que te va llevando a través de las salas como en un recorrido por la historia. Porque además es muy didáctico. Yo creo que ni Trotsky sabe tanto de él mismo.

Edgard nunca ha olvidado sus años vividos en el pueblo, mantiene contacto y amistad con varios de nosotros. Cuando voy a México es un magnífico anfitrión, pregunta por todo el mundo, se acuerda de maestros y compañeros, de pronto saca periódicos viejos que guardaba su madre con notas de las escuelas, de fiestas y bodas, bailes y todo lo referente a sus hijos. En uno, encontramos la noticia de la llegada de Don Germán para hacerse cargo de la oficina. Este fin de semana nos visitó Edgard, se le movió el tapete al recorrer las calles que caminó de niño y jovencito, obviamente todo está muy cambiado, pero quedan vestigios de pasadas glorias.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención y compartir conmigo este breve bosquejo de una gran persona.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Ya llegué