El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

El “blof”, la amenaza, y los que están de acuerdo

9 junio, 2019

Hace 10 días, por la madrugada, en uno de esos tuits desenfrenados, el presidente de los gringos anunciaba una ofensiva arancelaria en contra de nuestro país. El motivo, supuestamente, era que México no había hecho su parte para frenar, en su frontera sur, la oleada de caravanas migrantes provenientes de Centroamérica. Todo el mundo, inclusive su propio gabinete más cercano, incluyendo los representantes de su propio partido en el Congreso, desaprobaban la medida -dicho por ellos mismos-, era una sinrazón que, lejos de aliviar el problema de fondo, lo empeoraba, así como detonaría una guerra comercial en la que las dos partes perdían, repercutiendo más aun al propio mercado de consumidores norteamericano.
Las alarmas se encendieron en el gobierno, pero preocupó más, y en gran medida, a los empresarios de ambos países que tienen sus inversiones amarradas al Tratado de Libre Comercio, recién revisado y mejorado en una negociación que llevo más de dos años, y que pende de su aprobación en el Congreso de nuestro principal socio comercial y vecino del norte. Muchos otros leyeron de inmediato el “blof” de Trump como una medida electorera desesperada por distraer la atención de los principales problemas que este magnate xenófobo trae arrastrando por temas personales como el de su declaración fiscal, así como las investigaciones, que aún no concluyen, de la trama rusa en la intervención de las elecciones presidenciales pasadas.
Mencionábamos en la entrega pasada que, inclusive en nuestro país, dicha noticia no debería servir para rasgarnos las vestiduras, como sucedió por muchos ingenuos que llegaron al extremo de, aun siendo mexicanos, tomar partido a favor del mitómano esquizofrénico de Tump, dando la espalda a nuestro Presidente que en respuesta a la ofensiva carente de toda lógica, envió una digna carta a nombre del pueblo de México exponiendo las razones claras y concisas de por qué no era conveniente para nadie dicha medida.
Para unos cuantos detractores de Andrés Manuel, esto no fue suficiente, y exponían como un ejemplo burdo la comparación con el video de Peña Nieto en el que en condiciones similares salía hablando un poco más que bravucón cuando por debajo de la mesa les entregaba los bienes, a los gringos, de nuestra nación.
Estos mismos traidores que a la primera se doblan, son los mismos que se quedaron callados durante décadas de abuso y corrupción de los altos funcionarios de los malos gobiernos anteriores. Estos mismos que tiran la piedra y esconden la mano, son los que se niegan a comprender y aceptar que el país ya cambió. Estos mismos que pretenden desacreditar las acciones a favor de los desprotegidos y más necesitados que fueron ignorados por las políticas neoliberales y un capitalismo de cuates que no hizo más que acrecentar la brecha de la miseria y la desigualdad. Estos mismos conservadores que prefieren dejar las cosas como están aunque vean que al de al lado se le mueren sus hijos de hambre. Estos son los mismos que hoy aplauden al gobierno gringo sólo por amenazar aunque no cumpla, sólo para verse en la comodidad de no tener que luchar por la causa de la justicia.

ADENDUM
Una elección de Estado lo ocurrido el domingo pasado en Tamaulipas. Y no sólo el domingo, que como siempre, se dejaron ver las viejas prácticas heredadas del PRI que tanto daño hicieron a nuestra democracia. Las carretonadas de dinero salieron de las arcas extraídas del erario, compraron votos, como siempre se ha hecho, con nuestro propio dinero.
Así es, nada ha cambiado en nuestro vapuleado Estado, todo siguen igual pero ahora de color azul.
Si usted fue, estimado lector, estimada lectora, uno de los tres de cada 10 empadronados que salieron a votar, lo felicito. Sin embargo, los otros siete que representan el abstencionismo de la pasada elección fueron los que permitieron que las cosas sigan igual.
De seguir así, nos esperan otros 10 años de inseguridad y control absoluto de los corruptos en el poder.
Usted dirá si le seguimos así, ¡o nos organizamos para un verdadero cambio!