El Mañana

martes, 12 de noviembre de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

El cambio municipal deseado

11 octubre, 2019

Muy atenta estuvo la ciudadanía a los movimientos previamente anunciados por la primera autoridad municipal; sin embargo, éstos no eran tan urgentemente esperados, al no generar ese directo e inmediato beneficio ciudadano, siendo entonces esa sí necesaria acción de pasar Seguridad Vial a Protección Civil, el cambio municipal deseado.

Un “enroque” debe ser ya más que necesario en el departamento de Seguridad Vial local, que venga, no tan sólo a mejorar la atención, sino por igual a obtener ese mejoramiento en imagen, negatividad, que por décadas ha cargado aun siendo su trabajo en ocasiones excelente.

Protección Civil a nivel local es una dirección que ha aceptado muy bien la mayoría de la ciudadanía, tanto así, que se le encomendó, se le permitió esa fusión con el departamento de Bomberos; muchos años ya han pasado de esta unión, atinada decisión que ha rendido frutos en sus labores para con la población.

Entonces, no estaría de más considerar el incorporar a esas filas de Protección Civil y Bomberos al departamento de Seguridad Vial, al ser ambos esos copartícipes en hechos viales, pero que desafortunadamente este último o sea Tránsito local, es el que por algún motivo regularmente el que más falla ante la urgencia del ciudadano.

De hacerse, y ante el llamado al número de emergencia 911, con toda seguridad que acudiría y puntualmente y en tiempo récord el oficial perito para atender el siniestro, al llegar junto con ellos, al ya ser parte del mismo equipo, al estar bajo el orden y mando directos de Protección Civil y Bomberos.

Por décadas es sabido que el departamento de Seguridad Vial conocido como Tránsito Local ha sido el dolor de cabeza para muchas administraciones municipales, esto debido a que y al ser el de más contacto con la ciudadanía, provoca con su trabajo el irritar al automovilista.

Pero lejos han quedado aquellas prácticas en donde a cualquier falta vial, el agente tenía la libertad de actuar de una manera ventajosa, entre otras varias acciones, el de quitar placas vehiculares en plena vía pública, arrancándolas prácticamente con herramientas manuales, esto para ofrecer esa garantía al pago de una infracción.

Equívocas actitudes que se iban transmitiendo por generaciones, en consecuencia, prevaleciendo esas malas costumbres en dicho departamento vial; sin embargo, poco a poco, aunque no todas, se han ido erradicando, terminando con aquellos abusos en contra de la ciudadanía en general.

Probablemente sea por esa mala imagen que al departamento vial algunas administraciones municipales no le hayan invertido, no le ofrezcan esa total atención, dándoles prácticamente la espalda, al creer o suponer que, al generarle apoyos, se está aceptando o solapando alguna equívoca labor.

Algo de cierto habrá, pues hoy actualmente el Departamento de Seguridad Vial posee una imagen de decaimiento total, pues el hecho de que esa efectividad que se supone debe tener ante la necesidad de la ciudadanía, no se refleje en un alto porcentaje, es de suponer entonces esa falta de estímulos de parte de la propia autoridad municipal.

Hace escasos días en el crucero de avenida Reynosa y Mexicali en la colonia Campestre ocurrió un accidente de tránsito en donde se vieron involucrados varios vehículos, lo trascendental de esto fue, que los conductores de dichas unidades motrices tuvieron que esperar casi dos horas para que llegaran los agentes de Seguridad Vial.

La llamada al centro operativo 911 fue oportuna, como rápida fue la contestación de los operadores según los comentarios en el sitio externados, mas sin embargo el tiempo fue el principal elemento de desesperación para seguir marcando a ese teléfono, así llegaran los oficiales de tránsito.

La ciudadanía, no tan sólo esa que se ha visto involucrada en una colisión vehicular, sino en general tanto como espectadores o testigos, incluso esos que a través de los medios de comunicación se enteran de infinidad de siniestros vehiculares ocurridos en esta ciudad, juntos dan cuenta que esa respuesta inmediata de la autoridad vial no existe.

Pero esa deficiencia, por supuesto no es asunto directo de los mandos, de los propios oficiales, sino más bien huelga repetir, de la autoridad municipal en turno que no ataca, que no ve o no quiere reconocer las carencias, como esa falta de patrullas, elementos, equipo o suministros necesarios como combustibles para el rápido desempeño de su función.

O que quizás todo esto se deba, a que probablemente ya no exista esa disciplina, en consecuencia, esa respuesta inmediata a la orden de un mando de acudir a dicho crucero a realizar sus trabajo.

O que quizás todo esto se deba, a que probablemente no exista y completamente esa necesaria supervisión del departamento de Controlaría Municipal, esto para atacar, identificar dichas deficiencias.

O que quizás todo esto se deba, a que probablemente no se lleva a cabo ese obligado registro estadístico computarizado de respuesta o de arribo, en tiempo real para con la ciudadanía en general y éstas se hagan públicas.

Por supuesto que es sano el hacer cambios, pues con esto se acarrean nuevas y frescas ideas de la gente o responsable de una secretaría o dirección; sin embargo, justo es, el atacar primeramente lo que afecta directa y constantemente a la ciudadanía, corregir por lo mismo esas deficiencias o malas actitudes.

Bienestar Social, Desarrollo Económico y Recursos Humanos, esos cambios no eran un tema urgente, ni mucho menos necesario al estar por siempre monitoreados por la primera autoridad municipal, por el Cabildo, al suponer que se tenía ahí a las personas idóneas, capacitadas, de toda confianza para el desempeño de su función.

Entonces, con estas rápidas actitudes tomadas por la actual administración municipal, sin siquiera externar esa justificación de movimientos, dar a conocer si existieron deficiencias de los antecesores funcionarios, hace suponer que todo esto se realizó bajo un claro plan político.

Pues sabido es que así de expeditos no actúa la administración municipal en contra de lo que afecta a la ciudadanía, a los visitantes, lo que demanda la gente a través de esa constante queja, señalamiento o denuncia pública, por lo mismo, no se obtiene de la autoridad esa atención, esa modificación, ni mucho menos ese cambio urgente.