El Mañana

sábado, 16 de febrero de 2019

Ernesto Hernández Alarcón
Any Given Sunday Ernesto Hernández Alarcón

El Cierre con Broche de Oro.

3 febrero, 2019

Enfocado más de un par de ocasiones en las laterales, Bob Sutton, coordinador defensivo de los Jefes de Kansas City, parecía querer ser engullido por la madre tierra. Era más que evidente, la ofensiva comandada por Tom Brady y compañía estaba y terminó aplastando a la unidad no tan dignamente a su cargo. Tres días después de la dolorosa derrota en el Arrowhead Stadium, Andy Reid y la gerencia de los Jefes encontraron en Sutton en su primera víctima: cesado en forma categórica. Y si yo fuera Reid, “pondría mis barbas a remojar”. Como ya es una constante, el entrenador en jefe no supo preparar y ajustar a tiempo uno de los encuentros más importantes y cruciales en su carrera. Bajo mi apreciación, es el principal responsable de la derrota de su equipo. Todo lo que era obvio que Belichick y los Patriotas debían hacer para llevarse la victoria, simple y llanamente lo hicieron a mansalva durante la primera mitad: control de balón a través de ataque terrestre, ofensivas consumidoras de tiempo para no prestarle el balón a Patrick Mahomes, limitar a las principales armas al ataque: Travis Kelse (3 recepciones para 23 yardas) y Tyreek Hill (1 sola recepción de 42 yardas), detener atrás a Mahomes (4 capturas de mariscal -cuando el “pass rush” de Nueva Inglaterra fue uno de las más deficientes en la campaña regular) y proteger a Tom Brady a toda costa (Cero capturas, a pesar de que la defensiva de K.C. destacó plena y únicamente en ese departamento, en campaña).

Así que los sempiternos Patriotas de nueva cuenta estarán en el Súper Bowl LIII. Será la novena ocasión con el tridente Robert Kraft-Bill Belichick-Tom Brady (y onceava aparición de la franquicia), un logro difícil de superar, más en estos tiempos de alta competencia de la NFL. Y su rival, serán los Carneros de Los Ángeles (cuarta aparición en el juego grande, con solo una victoria), en un encuentro histórico que se llevará a cabo en el Mercedes Benz Stadium, en Atlanta, donde se medirán la experiencia y la veteranía contra la juventud y el corazón.

Precisamente la experiencia será uno de los factores más determinantes de este partido, que promete ser de alto octanaje. Los Patriotas son favoritos por un margen estrecho, y aunque Carneros es un equipo más completo y equilibrado en general, las piezas claves de Nueva Inglaterra son como gemas sagradas que suelen romper la lógica de este deporte. Es importante señalar las grandes similitudes que guardan en varios aspectos las dos escuadras. Ambos se situaron como el número dos de sus respectivas conferencias y tuvieron un calendario idéntico de descanso y viaje en postemporada. Así mismo, llegan prácticamente sin lesiones de peso. Las cabezas son un duelo interesante, dos señores estrategas en toda la extensión de la palabra que hacen mancuerna con dos jóvenes y brillantes mentes: Bill Belichick y Josh McDaniels por un lado y Sean McVay y Wade Phillips por el otro. La leyenda de Tom Brady que podría perpetuarse o el inicio de una nueva era con el talentoso Jared Goff. Tanto Rams como Pats se han terminado de decantar por el ataque terrestre, el tándem de los primeros es de nombres (Gurley-Anderson) mientras que el de los segundos es de conjunto y versatilidad (encabezado por Sony Michel). Las ofensivas son poderosas y pueden alternar sin problema el ataque por tierra como el respectivo por aire, aunque la diferencia de Rob Gronkowski, si juega como en sus buenos tiempos, genera un pequeño margen de diferencia a favor de Nueva Inglaterra, tal vez sólo compensado por la profundidad del ataque aéreo de Rams, que a propósito, se ha diversificado de manera interesante con Tyler Higbee y Josh Reynols (quien ha tomado el lugar de Cooper Kupp). En términos generales, ambas ofensivas son poderosas, versátiles y pueden hacer puntos con reducido tiempo o consumiendo el reloj. Tal vez por ello, no creo que tengamos un partido de más de treinta puntos por escuadra. Además, las dos defensivas están desempeñándose de manera magistral, componiendo sus puntos débiles que mostraron en campaña regular. Por ejemplo, Patriotas tuvo muchas dificultades para presionar a los mariscales de campo rivales, pero en postemporada, su unidad defensiva realizó un trabajo brillante presionando tanto a Rivers como Mahomes. De la misma manera, Carneros fueron deficientes deteniendo la carrera así como el ataque aéreo, pero con un Ndamukong Suh ejecutando ya, a su nivel esperado y el regreso de Aqib Talib, ambos departamentos mejoraron radicalmente en estos “play offs”. Vayamos con los intangibles: Pats aprovecha como nadie los errores del contrario, pero Rams es de los equipos más eficientes de la liga provocando pérdidas de balón. Por si fuera poco los dos podrían degustarse por jugadas sorpresa en determinado momento y sus pateadores, Greg Zurlein y Stephen Gostkowski son de lo mejor del circuito y cualquiera puede definir el partido en situaciones cruciales. Considero que será una grandísima confrontación que se definirá por un evento circunstancial, por menos de cuatro puntos de diferencia y hasta el último minuto de juego. ¿Llegará a la máxima grandeza la dinastía de los Patriotas y el legado de Tom Brady? O más bien empezará una nueva historia de éxito para una franquicia que busca reconquistar su identidad en el complejo mercado de la ciudad de Los Ángeles. Tengo el presentimiento que el guión de aquel Súper Bowl XXXVI, del 2002, se va a repetir, cuando se enfrentaron estos dos equipos y que terminó con un gol de campo que definió el partido y marcó el inicio de una leyenda. Todo parece indicar que ésta cerrará con broche de oro sólido. Patriotas de Nueva Inglaterra 27 Carneros de Los Ángeles 24.