El Mañana

domingo, 21 de abril de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

El cuello como de una jirafa

14 abril, 2019

Don Pecunio era hombre rico. Aunque algunos de sus negocios eran más que dudosos navegaba con bandera de honestidad. (La Biblia dice que es difícil que un hombre rico entre al Cielo, pero no dice que es más difícil que un ladrón entre a la cárcel). Sucedió que el magnate se enamoró de una muchacha desconocida. Sus abogados la hicieron investigar por un detective, temerosos de que el señor cayera en manos de una buscadora de fortunas. El investigador rindió su informe: “La joven es decente y virtuosa, pero últimamente se le ha visto en compañía de un empresario corrupto, sinverguenza e inmoral”… La esposa del científico entró sin anunciarse en el laboratorio de su marido y ¡oh, sorpresa! lo encontró in fajanti con su linda y joven asistente. “¡Qué es esto, bribón, canalla, infame!”, le reclamó al follador hecha una furia. “Pero, mujer -respondió éste fingiendo extrañeza-. ¿Ya se te olvidó que te dije que estoy tratando de producir la vida en condiciones de laboratorio?”… Don Algón, ejecutivo de empresa, salió de su despacho. Todo el personal se le quedó viendo con espanto: traía el cuello largo, largo, largo, como de jirafa, cinco o seis veces más grande del tamaño normal. “¿Qué le pasó, jefe?”, le preguntó asustada su secretaria. Contestó don Algón: “Usted tiene en parte la culpa de esto, señorita Rosibel. Me tomé la la pastillita azul que usted ya sabe, y se me atoró en la garganta”… Comentó un tipo: “Vivo en un conjunto de casas de interés social. Las paredes son tan delgadas que la otra noche le pedí sexo a mi esposa y obtuve cuatro negativas diferentes”… Sor Bette, la directora del colegio de monjas, amonestó, vehemente, a las jóvenes alumnas: “¡No cambien una hora de placer por una eternidad de castigo!”. Una de las chicas se inclinó hacia su compañera y le dijo al oído: “A partir de ahora le voy a parar cuando mi novio y yo lleguemos a los 55 minutos”… Un tipo fue llevado ante el juez acusado de ser polígamo: tenía cuatro esposas, cada una en uno de los cuatro barrios en que se dividía el pueblo: Analco, San Matías, El Mezquite y La Soledad. El juez de lo familiar lo reprendió: “¿Cómo puede usted hacer esto?”. Explicó el tipo: “Tengo una moto”… Cierto señor se sorprendió al saber que un amigo suyo, hombre muy serio y muy conservador, se había hecho nudista. Le preguntó: “¿Por qué se te ocurrió esa idea?”. “Mira -respondió el señor-. Mi mujer lleva los pantalones en la casa. Mi hijo se pone mis corbatas. La Oficina de Impuestos me quitó hasta la camisa. Y mi primera esposa me dejó sin calzones después del divorcio. ¿Qué me quedaba sino hacerme nudista?”… ¿En qué se parecen los trenecitos eléctricos de juguete al busto femenino? Los dos fueron pensados originalmente para los niños, pero los papás se divierten más con ellos… El señor que había ido a la reunión semanal de su fraternidad secreta regresó a su casa muy temprano. “¿Qué sucedió, Clorilio? -le preguntó su esposa-. ¿Por qué vienes tan pronto?”. “Se suspendió la junta”, respondió el tipo. Inquirió la señora: “¿Por qué?”. Explicó él: “Es que a nuestro Alto y Elevado Presidente, el Supremo, Exaltado y Glorioso Monarca Dominador Absoluto del Máximo Poder, no lo dejó salir su esposa”… La lección trataba de los tiempos verbales. La maestra les pidió a los niños: “Díganme en qué tiempo está el verbo en la siguiente frase: ‘Esto no debió haber sucedido’”. Respondió sin vacilar Pepito: “¡En preservativo imperfecto!”… FIN.