El Mañana

domingo, 15 de diciembre de 2019

Mario Canales
Economía sin Fronteras Mario Canales

El debate sobre la economía

1 agosto, 2019

No, México no está en recesión. No, México no está en crisis.

Pero, a partir de la publicación de los datos del Inegi sobre el crecimiento de la economía en el segundo trimestre del 2019, resurge el debate sobre el rumbo de la misma y se concentra en el tema de la recesión.

Técnicamente, una recesión es cuando una economía se contrae, o deja de crecer por dos trimestres consecutivos. Recesión no es lo mismo que crisis. Recesión es un dato, crisis es una condición. Recesión y bonanza son parte del ciclo de cualquier economía.

Estimaciones oportunas publicadas por el Inegi revelan que el Producto Interno Bruto (PIB):

• Subió 0.1% en variación porcentual real al trimestre anterior.

• Bajó 0.7% en variación porcentual real respecto al mismo trimestre del año anterior.

Nuevamente, como parte del debate que domina la comentocracia nacional resaltan las líneas políticas: entre quienes comulgan con la Administración del Presidente López Obrador y quienes se oponen a la misma para emitir una sentencia a favor o en contra del rumbo de la economía a partir de un solo dato. Pero aun en este amplio espectro es importante encontrar un punto medio desde donde nace la objetividad.

Cuando se pretende andar en el camino de la objetividad la lectura de los números debe ser en contexto. De tal manera que es válido concluir que mientras la medición de crecimiento de la economía mexicana se debilita, al mismo tiempo hay indicadores que reflejan condiciones más favorables.

El crecimiento del Producto Interno Bruto generalmente se mide tomando en cuenta el Consumo (C) + Inversión (I) + Gasto gubernamental (G) + Balanza Comercial (X) (exportaciones-importaciones). Para México, Estados Unidos así como otras economías, el componente del consumo privado (C) es fundamental en esa fórmula.

En reflexión, hoy, gran parte de la relevancia de los datos preliminares publicados por el Inegi, van más por el componente mediático y los consecuentes efectos en la percepción sobre la economía que como reflejo propio del estado que guarda la misma. Por eso, el Gobierno de México se adelantó en dos frentes:

1. Lunes: El Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, anunció estímulos fiscales por $485,000 millones de pesos.

2. Martes: El Presidente AMLO concedió su primera entrevista a un medio extranjero y fue a la agenda especializada en finanzas Bloomberg. Ahí, entre otras cosas, reconoció que la economía no ha crecido a la par de sus expectativas, pero su perspectiva sigue siendo positiva.

Todo, mientras la Reserva Federal de Estados Unidos alcanza su punto de inflexión y empieza a recortar tasas de interés. La relevancia de ese hecho surge con mayor intensidad porque renueva el atractivo de las inversiones por buscar tasas más rentables en países emergentes como México con efectos consecuentes en el tipo de cambio peso-dólar, entre otros. Después, en dos semanas, sigue la decisión del Banco de México y los recortes ahí también parecen inminentes. Los datos de la economía no son referéndum ni absolución de la Administración López Obrador.

Sólo el tiempo pintará el panorama con tal nitidez para saber si lo de hoy, en economía, es transitorio o transformador.

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