El Mañana

domingo, 25 de agosto de 2019

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Río Revuelto Los Redactores

El Día ‘D’

31 julio, 2019

Se llegó el día, hoy se decide el destino jurídico de los cinco presos que aún permanecen con vida y fueron involucrados en el caso del asesinato de Carlos Domínguez.

La moneda estará en el aire a partir del mediodía y cualquiera de los resultados será muy relevante, pues en caso de sentenciar con prisión a cualquiera de los involucrados, algunos se inclinarán a presumir que estuvo viciado el juicio, mientras que en caso contrario que se les dé la libertad -a una mayoría- muchos considerarán que triunfó la justicia; pero todo esto es adelantarnos un poco a la opinión pública.

Lo seguro por ahora es que el gobierno del Estado tiene demasiada presión por este caso, pues hemos visto cómo medios nacionales le han entrado al tema.

Esa pelea entre regidores que tuvo lugar en plena sesión de Cabildo el pasado lunes, sigue dando mucho de qué hablar por diferentes razones.

Para empezar está lo inapropiado que resulta una discusión subida de tono y hasta cierto punto fuera de contexto, con respecto a los temas a tratar en la junta de Cabildo y lo que más ha generado polémica es lo que algunos -propios y ajenos- consideran la traición de uno de los regidores a su partido.

Hace unos días nos encontrábamos en un puesto de comida con al menos una veintena de personas esperando su turno para recibir sus alimentos, en el inter, un caballero muy neolaredense hablaba mientras el resto permanecía atento a sus indicaciones, pues aseguraba la existencia de una forma de eludir la caseta de la autopista Monterrey-Laredo.

Sin entrar en detalles tan específico, el neolaredense platicaba cómo era posible utilizar la mayor parte de la carretera de cuota sin pagar, simplemente tomando una brecha poco antes de llegar a la caseta de cobro, para esto dio instrucciones precisas y muy descriptivas, que implicaban un recorrido de 3 a 5 minutos de terracería para después incorporarse a la carretera libre y abrirse paso rumbo a Monterrey sin hacer pago alguno.

Su recomendación -aunque en principio algunos podrían interpretarla como una ilegalidad- era bien intencionada y partía de una conversación entre los comensales del puesto respecto a los altos cobros del peaje al que se sumaba el próximo tramo de San Fernando-La Gloria, un trayecto que costaría al menos 88 pesos adicionales por un recorrido que ya teníamos de manera gratuita.

La queja partía de ese principio, de las concesiones eternas y cobros cada vez más elevados que no van en proporción a los incrementos salariales.

Como eran muchos comensales por atender, la conversación se prolongaba y se incorporaban más personas que en espera de ser atendidos abonaban a la conversación; otro punto clave de la discusión fue precisamente la intención de cobrar por lo que siempre fue gratis y poner -para cumplir con la carretera libre- una vía más estrecha y peligrosa para preferir usar la de cuota; una situación que la mayoría definió como “gato por liebre”.