El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

El dichoso Memorándum

21 abril, 2019

En días recientes el Presidente de la República expuso públicamente un memorándum interno dirigido a tres de sus secretarios de Estado, Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Educación, y Carlos Manuel Urzúa Macías, de Hacienda; en dicho documento se giran instrucciones específicas sobre acciones administrativas que definen la política del gobierno en relación con el tema de la educación pública en nuestro país.

Inmediatamente surgieron voces criticando la acción del Presidente por considerarla estar desacatando la propia Constitución, argumentando que lo vertido en el documento de tres cuartillas contraviene preceptos legales de la mal llamada Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, y que por tanto podría fácilmente ser impugnado en los tribunales y dejado sin efectos, lo que pondría en entredicho el compromiso del Ejecutivo con el cumplimiento del estado de Derecho.

Otros actores se rasgaron las vestiduras convirtiendo la acción emitida por Andrés Manuel López Obrador en una afrenta contra la división de Poderes hasta calificándolo de dictador y autoritario. Estas son las mismas personas de ideología conservadora que no se dan cuenta, o no quieren entender, que el país ya cambió, y que esta forma poco ortodoxa de hacer política del nuevo gobierno es precisamente ventilar y debatir todos los asuntos públicos, y valga aquí la redundancia, hacerlos del dominio público, algo impensable en sexenios pasados. Aunque este tema se desvió de su intención principal, enfrascándose en la forma, en lugar de escrudiñar su fondo, no resulta sorpresa para nadie que lo ahí vertido por el Presidente es precisamente lo que venía proponiendo desde la campaña , y que es nada más, pero nada menos, reivindicar las causas magisteriales que dieron la lucha en contra de la imposición desde el exterior de medidas, estas sí, contrarias a todo orden jurídico, que atentan contra los principios de justicia, equidad y soberanía consagrados en nuestra Constitución.

Lejos de querer violar, o intentar desacatar a nuestra Carta Magna, esta acción deliberada del Presidente Constitucional en funciones de todos los mexicanos, es un acto esencialmente político que establece su posición frente a la negociación que se lleva en estos precisos momentos de la iniciativa propuesta que, no sólo abroga la mal llamada Reforma Educativa, sino que devuelve al Estado la rectoría de la educación, respetando los derechos de los maestros anteponiendo el elemento primordial para lograr una educación con calidad que es ubicar en el centro al alumno como objetivo.

Habremos de señalar que es preciso avanzar en esta nueva iniciativa de Reforma -que sí es educativa- por la vía Legislativa, tal cual debe ser; sin embargo, aplaudimos que en aras de oxigenar el sistema podrido heredado por décadas de gobiernos corruptos, se esté llevando a cabo este interesante debate, y no nos referimos al teórico constitucionalista, sino al que tiene que ver con hacer lo que sea necesario para que los Poderes de la Unión vuelvan a velar por los intereses de la población, formando un Estado de bienestar, con leyes justas que representen fielmente, por fin, los sentimientos de la Nación.