El Mañana

martes, 19 de noviembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

El ex Ministro solapador y cómplice del régimen corrupto

6 octubre, 2019

El pasado jueves 3 de octubre, Eduardo Medina Mora presentó su renuncia como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante el titular del Poder Ejecutivo, la cual fue aceptada de inmediato. Dicha renuncia se presenta en medio de una investigación que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda le abriera hace ya varios meses sobre el presunto delito de lavado de dinero.

Es la primera vez que, desde que tengo uso de razón, se presenta un caso de tal envergadura, que sin lugar a dudas viene a sacudir, para bien, a la política mexicana. Normalmente, en el régimen anterior conformado por el amasiato del PRI y el PAN, se contaba con una Corte complaciente, cuyo poder, en lugar de servir como elemento equilibrador del Estado, servía como tapadera de múltiples fechorías cometidas por servidores públicos a los que ésta servía garantizándoles plena impunidad.

Tal es el caso, y en especial ejemplo de la desvergüenza que rodea a los últimos gobiernos neoliberales del PRIAN del que, es preciso decirlo, Medina Mora fue parte activa ocupando varios puestos de alto perfil dentro de las administraciones de Vicente Fox como director del CISEN, secretario de Seguridad Publica, y procurador general de la República; para después ser nombrado embajador en Reino Unido por Felipe Calderón, y a su vez en Estados Unidos, por Enrique Peña Nieto.

Éste último, lo propuso ante el Senado de la República como su candidato predilecto para ocupar la vacante en la Corte Suprema que dejara el fallecido ministro Sergio Valls. Una vez electo, Medina Mora se dedicó a solapar los actos de corrupción del gobierno peñanietista, destacando los proyectos de su autoría que impedían el avance en las investigaciones de la “Estafa Maestra” y la “Casa Blanca de las Lomas”, por citar algunos, en los que encubría abiertamente y sin tapujos a los miembros de la mafia del poder.

En una carta aclaratoria de fecha 5 de Junio del presente, el hoy tristemente célebre ex Ministro trata de explicar con una serie de argumentos endebles -por decir lo menos- el origen de las transferencias realizadas en bancos del extranjero, en las que asegura, los datos presentados por El Universal, que diera a conocer la nota en donde se exhibían dichas transacciones, serían erróneas, toda vez que fueron alteradas, según él, en el sentido de que su versión contemplada responde a cantidades en denominación de Pesos mexicanos, en lugar de dólares americanos, como lo presenta el diario.

Todo este escándalo se da en medio de declaraciones por demás fuertes y contundentes, en las que el Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoce que grupos del Crimen Organizado han infiltrado al Poder Judicial. “Existen fuertes resistencias al combate a la corrupción que ha emprendido el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, por más que se opongan al cambio, erradicaremos a estos grupos de poder para limpiar, de una vez por todas, al sistema de impartición de justicia”. Por el bien de la Nación, ¡que así sea!

ADENDUM

Por fin, después de más de 10 años de litigios de los que, por cierto, la antigua Corte también participaba atorando e impidiendo la debida transparencia, salieron a la luz las listas de los contribuyentes beneficiados con la condonación multimillonaria de impuestos, por parte de los gobiernos del PRIAN.

Y aunque ya salió otro tristemente célebre personaje panista a justificar su atribución que como jefe del Ejecutivo federal le otorgaba la Ley, lo cierto es que los más de 300 mil millones de pesos que se dejaron de cobrar como contribuciones a los que el erario fuera acreedor, se perdonaron a personajes clave de la política mexicana y otros muchos a empresa cuyo poder económico estaba en esos precisos momentos al servicio de la élite gubernamental mexicana.

Lo indebido no es la facultad del hecho por sí mismo, sino la descarada discrecionalidad con la que se actuó, en donde indudablemente existe un fétido contenido de inmoralidad e ilegalidad en el fondo.