El Mañana

domingo, 17 de noviembre de 2019

Mario Canales
Economía sin Fronteras Mario Canales

El fantasma de la doctrina Videgaray

18 julio, 2019

El próximo lunes 22 se cumplen los 45 días del acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos. El trueque: a partir de la amenaza comercial del Presidente Trump, el Presidente López Obrador acepta el acuerdo en materia migratoria.

Desde entonces, la relación bilateral México-Estados Unidos se transforma. Y en los dos temas más importantes de la agenda, el tema migratorio surge como el que define el estado de la relación institucional. Al mismo tiempo, el Presidente Trump avanza en su propia agenda con redadas intimidatorias en Estados Unidos y lo de tercer-país seguro con Guatemala.

A un par de días de que se cumpla la fecha límite del citado acuerdo, nace la reflexión sobre los antecedentes inmediatos del desarrollo de la relación que le dan contexto a la presente transformación.

Como parte de la Administración Peñanietista, el Canciller Luis Videgaray encabezó la relación con Estados Unidos, ejerciendo un renovado rol de seudo-Vicepresidente casi primer ministro. Hoy, esa misma silla y casi el mismo rol lo ocupa su sucesor Marcelo Ebrard.

Ebrard y Seade son los nuevos Videgaray y Guajardo.

Desde el 2016, la política exterior mexicana prácticamente se resume en la relación bilateral con Estados Unidos. Ahí, la doctrina Videgaray se distinguió por:

• Anteponer métodos de comunicación no convencionales (Videgaray-Jared Kushner y la renuncia de la Embajadora Roberta Jacobson),

• Ejecutar las prioridades políticas de Estados Unidos (expulsión del embajador norcoreano y lo de Venezuela), y

• Estar en general sintonía con la Administración Trump (negociación TLCAN 2.0).

Es una caracterización inmediata y parcial de esa política pero aspira a resumir la esencia que le da contexto al presente escenario de transformación.

La reflexión surge a partir de la próxima reunión entre Ebrard y Mike Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos, el domingo 21 en la Ciudad de México.

Esa evaluación, que surge a partir del acuerdo alcanzado el mes pasado, es parte del proceso de transformación que hoy vive la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Pero, surge la siguiente conclusión preliminar:

• No se prevé que existan las condiciones para que el Presidente Trump desista de la ejecución de su propia agenda migratoria, con o sin venia de México.

Ni en el clímax de la Doctrina Videgaray en 2018, Donald Trump cedió un centímetro en la ejecución de su agenda. Hoy, en contexto, el Presidente López Obrador o a su vez el Canciller Ebrard difícilmente encontrarán la disposición de la Administración Trump para conciliar prioridades. La prioridad del Gobierno de México hoy se centra en el Plan de Desarrollo, que ya ha sido endosado por varios países en el mundo.

El Presidente López Obrador arrancó el Gobierno con una agenda que públicamente ofrecía visas de trabajo a migrantes, al mismo tiempo que la Secretaria Olga Sánchez Cordero ondeaba la bandera de los derechos humanos.

Hoy, seis meses después, esa misma agenda se transforma al son de las amenazas del Presidente Trump y la bandera pasa al pragmatismo del Canciller Ebrard.

Es una agenda bilateral dominada hoy por el tema migratorio, y pavimenta un camino donde el desacuerdo institucional entre México y Estados Unidos parece inminente.

CC:

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