El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

El maullido de un gato

23 febrero, 2019

“Quiero sexo seguro”. Eso le dijo la linda chica a Babalucas en el asiento de atrás del automóvil. El tontiloco se apresuró a poner los seguros de las puertas… Eran las 3 de la mañana y en la Central de bomberos se recibió una llamada telefónica. “¡Vengan pronto! -suplicó una angustiada voz-. ¡Acaba de maullar un gato afuera de la casa número 511 de la calle Lirios!”. “¡Oiga! -respondió con enojo el encargado de la guardia-. ¿Por el maullido de un gato quiere usted que vayamos hasta allá?”. “¡Sí! -replicó la voz con mayor angustia aún-. ¡Estoy solo, la ventana está abierta y soy el perico de la casa!”… Sonó el timbre de la puerta y la señora abrió. Estaban ahí dos caballeros amables y bien vestidos. Le dijo uno: “Somos de la Liga Antialcohólica y estamos haciendo una colecta. ¿Puede darnos algo?”. Respondió la señora: “De momento no tengo dinero, pero si vienen hoy a las 12 de la noche podré darles a mi esposo”… El conferencista preguntó a los asistentes: “¿Quién piensan ustedes que ha sido el mejor hombre sobre la faz de la Tierra?”. Uno respondió que Moisés. Otro mencionó a San Francisco de Asís. Un tercero citó a Gandhi. Levantó la mano un pequeño señor y declaró: “El hombre más perfecto que ha existido en el mundo es Carmelino Patané”. Todos se sorprendieron. Dijo el conferenciante: “Jamás he oído hablar de él. ¿Quién fue Carmelino Patané?”. Respondió el hombrecito: “El primer marido de mi mujer”… La manicurista tenía por busto dos globos terráqueos en que cabían los cinco continentes. Don Chinguetas no podía apartar los ojos de aquellas fruitivas redondeces que convocaban lo mismo a la vista que al tacto y al gusto. Mirándolas estaba con delectación morosa cuando la guapa chica advirtió en la mano de su cliente una uña que había crecido más que las otras. Le dijo a don Chinguetas: “Se la voy a cortar”. “¡No, señorita, por favor! -se espantó él-. ¡Yo nomás estaba viendo!”. Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, entabló conversación el lobby bar del hotel con una linda chica. Después de invitarle un par de copas le dijo: “Vamos a mi cuarto. Tengo ahí una colección de dibujos chinescos que te gustará”. “Mentira -repuso la muchacha-. Tú lo que quieres es aprovecharte de mí”. “¡Como piensas eso! -protestó Afrodisio-. A ver: ¿cuánto tiempo tenemos de conocernos?”. Respondió la chica: “10 minutos”. Preguntó Afrodisio: “Y en todo ese tiempo ¿te he dicho alguna mentira?”… Los estudiantes estaban en la cafetería. Dijo uno: “Wom”. Dijo otro: “No. Es woom”. Dijo el tercero: “Tampoco. Es woomb”. Los oyó una profesora e intervino: “Soy la maestra de Inglés y debo decirles que los tres están equivocados. Es ‘Womb. W-o-m-b’”. Y así diciendo se alejó. Manifestó uno de los estudiantes: “No le hagan caso. ¿A poco va a saber ella cómo suena el pedo de un elefante?”… El doctor Ken Hosanna recibió en su consultorio la visita de una joven de esculturales formas dueña de exuberante busto y opulento caderamen. “Doctor -se quejó la muchacha-, me duele un poco la garganta”. Le pidió el facultativo: “Desvístase toda, por favor. Voy a examinarla”. La chica obedeció y dejó a la vista su estupendísima belleza. El médico le revisó brevemente la garganta y luego le dijo con voz grave: “Siento tener que decirle algo que no le quisiera decir”. “¿Qué me va a decir, doctor? -tembló la bella joven-. ¿Qué me va a decir?”. Respondió el galeno: “Ya puede vestirse”… FIN.