El Mañana

lunes, 16 de septiembre de 2019

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El méndigo calorón

13 julio, 2019

Pues ahora sí comenzaron los días más temidos y respetados en la calurosa ciudad de Nuevo Laredo, la desgraciada canícula que al terminar nos deja con la “caniculita” como pilón.

De este punto en adelante nuestra realidad cotidiana será vivir a 40 grados centígrados o más -aunque los últimos días ya era prácticamente así-, pero ahora estamos oficialmente en el periodo más caluroso del año.

Eso de que el sol sale, pero no para todos, aplica un poco en la ciudad, pues mientras en colonias como Viveros y Jardín -por obviedad en sus nombres-, así como otros sectores más añejos de la ciudad, tienen mucha sombra por la considerable cantidad de árboles y jardines; existen otros puntos que consisten en áreas de viviendas de interés social en las que por querer poner la mayor cantidad de casitas en los predios, no dejaron espacios para plantar árboles.

Esta diferencia se traduce en temperaturas y/o sensaciones térmicas distintas para estos sectores que para estos efectos podríamos dividir en dos: quienes tienen árboles tendrán la temperatura menos cálida, por el contrario quienes viven en una jungla de puro concreto experimentan toda la fuerza del sol sin defensa alguna.

La mayoría de los accidentes ocurren en casa; es particularmente el periodo vacacional cuando ocurren éstos en los niños, pues están en la edad en la que la inocencia y la curiosidad se convierten en una combinación peligrosa si no se les supervisa.

La madrugada de ayer una familia procedente de San Antonio que se encontraba en la central de autobuses de López de Lara y Chihuahua se llevó el susto de su vida.

Todo comenzó cuando Alice, de 2 años, era cambiada de ropa por su mamá en una mesa en la central, como cualquier niña inquieta le dio por manotear y a su alcance se encontraba un vaso con café hirviendo que terminó vaciado en su pecho y con ello quemaduras de segundo grado.

Para una bebita estas quemaduras son de mucho cuidado, pues tanto la piel como el resto de sus órganos son más delicados y vulnerarlos de esta manera los afecta considerablemente.

Otra cuestión a considerar es que en Nuevo Laredo no se cuenta con la infraestructura adecuada para atender personas -mucho menos niños- con quemaduras severas, pues los últimos casos que han ocurrido han requerido apoyo y traslado de organismos como los Shriners, quienes los llevan a un hospital especializado en Galveston.

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Raúl