El Mañana de Nuevo Laredo

Padre Leonardo López Guajardo

Compartiendo Opiniones

Padre Leonardo López Guajardo

8 julio, 2020

El mensaje



En tiempo de pandemia, la Conferencia del Episcopado Mexicano hizo público un Mensaje dedicado a las realidades más apremiantes del país en el que subrayan que sólo estando unidos se pueden superar los actuales desafíos globales y nacionales.

En el Mensaje, hecho público este 29 de junio, los obispos aseguran que “sólo si estamos unidos y haciéndonos cargo los unos de los otros, podremos superar los actuales desafíos globales y nacionales, buscando cumplir la voluntad de Dios, que quiere que todos sus hijos vivamos en comunión y a la altura de nuestra dignidad”. Con la “certeza de fe en el corazón”, comparten su “palabra profética y esperanzadora, ante la compleja realidad que nos toca vivir, y que trae consigo innumerables preguntas y profundos cambios”, y lo hacen a través de seis abrazos simbólicos a los enfermos y vulnerables; a los pobres y desamparados; a los que sufren por la violencia; a la cultura democrática y la auténtica promoción del bien común; a la comunidad educativa y a todo el pueblo de Dios.

En primer lugar, manifiestan su preocupación por los “hermanos enfermos a causa del Covid-19 y de quienes padecen enfermedades crónico-degenerativas”. En este marco, “es necesario que las autoridades civiles realicen todo el esfuerzo posible para proporcionar, información sólida y transparente sobre la extensión del contagio” y que la “aplicación de pruebas sea amplia, constante y expedita”. Además, señalan que la pandemia ha evidenciado en el país “la necesidad de fortalecer el sistema de salud, la falta de insumos suficientes a los asistentes sanitarios, y la urgencia del acceso a los servicios de salud para todos”.

Abrazando a los hermanos pobres y desamparados, afectados por la suspensión de muchas actividades productivas debido a la pandemia, los obispos evidencian “la urgencia de promoción de la economía solidaria y del consumo local”, haciendo “un llamado a la solidaridad y a poner aquello poco que tenemos, nuestros cinco panes y dos peces que el Señor hará multiplicar”. “Urge, que todos los sectores competentes, gobierno, empresarios y sociedad, generemos condiciones que modifiquen el escenario desolador que estamos viviendo: no podemos dejar morir las fuentes de empleo”. De la misma manera, exhortan a “impulsar y promover a los que menos tienen”:

“Ningún sector de la sociedad puede quedar marginado en las políticas públicas de rescate y apoyo por esta pandemia, especialmente los pueblos originarios y la población migrante”

Los obispos abordan también el tema de la violencia que “es la única que no está en cuarentena y sigue su estela de muerte e inhumanidad en todo México” y lamentan el aumento de los asesinatos en el país, así como el recrudecimiento de la violencia intrafamiliar. Por ello, exhortan al Estado el “hacer efectiva la justicia que implica la seguridad de los ciudadanos, el castigo a los culpables de la violencia y del crimen organizado, sin hacer excepciones en la aplicación del Estado de Derecho. Corrupción e impunidad son un binomio que caminan de la mano, y que nos siguen desafiando en México”.

Sobre los procesos electorales del 2021, la Iglesia mexicana evidencia un escenario caracterizado “por la falta de diálogo entre los actores políticos, la polarización ideológica, y el riesgo de una insuficiente división de los poderes públicos que debilita los siempre necesarios contrapesos democráticos”.

“En estas condiciones, resalta la necesidad del ejercicio de la libertad de expresión crítica. La Iglesia se solidariza con los comunicadores que valientemente expresan sus opiniones con verdad y agudeza. Una prensa libre siempre es señal de una sociedad libre”.

Asimismo, los obispos hacen un llamado al pueblo y a “todos los actores políticos y sociales responsables para que se fortalezcan las instituciones autónomas del Estado, en especial del INE, responsable de organizar las elecciones federales y coordinar las elecciones locales, así como los tribunales electorales”.

Los obispos reconocen los esfuerzos realizados por los padres de familia y los educadores en este tiempo, pero no dejan de evidenciar “que se han manifestado, las grandes carencias y desigualdades del Sistema Educativo Nacional”. Por ello, hacen un llamamiento a “replantear la política social, con el fin de encauzar nuestros principales esfuerzos de inversión de recursos, talento y creatividad, en este sector vital para nuestro desarrollo”. Además, recuerdan que el Papa “nos convoca a hacer un gran pacto educativo, y que la pandemia es una ocasión para acercar y articular a la familia, la escuela y toda la sociedad.

En el abrazo “al Pueblo de Dios”, los obispos aseguran que es el momento de generar “espacios de encuentro, diálogo, y consensos sociales, económicos y políticos: gobiernos, sociedad, iglesias, empresas, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, comunidades e instituciones de todo tipo, estamos llamados a manifestar desde nuestras respectivas misiones, nuestro compromiso común por la vida, la justicia, la solidaridad, la subsidiariedad, y el cuidado de nuestra “casa común”. Y encomendándose a la Siempre Virgen, los obispos de México invitan a construir “la ‘casita sagrada’ en la que podamos superar nuestras diferencias”.

Hacer realidad este mensaje depende de nuestra actitud y empeño, y no en las quejas o de esperar que otros cambien. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

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