El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
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El mundo al revés

17 abril, 2019

Muchos hemos leído y meditado sobre el texto de Mateo 25 31-46, que es un serio cuestionamiento sobre la calidad de nuestra vida como cristianos. Sin embargo, ahora quisiera que le diéramos una dimensión distinta, ahora será parafraseada: En aquel tiempo, dijo Jesús y a sus discípulos: Cuando venga el hijo del hombre, rodeado de su gloria, separará a los hombres. Unos a su derecha y otros a su izquierda.

Entonces dirá a los de la derecha: “Vengan a mí, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado por ustedes porque tuvieron hambre y permitieron que yo les diera de comer. Tuvieron sed, y permitieron que yo les diera de beber. Eran forasteros y permitieron que yo los hospedara. Andaban desnudos, y permitieron que yo los vistiera. Estuvieron enfermos y permitieron que los visitara. Estaban presos y dejaron que yo los visitara”.

Te invito a que reflexiones sobre estos aspectos. Nosotros vivimos una Fe en que permitimos que el Señor actúe a través de nosotros, para así convertirnos en luz del mundo. Pero también es importante que también nosotros nos dejemos ayudar, y te invito a que te lo plantees en este momento de la siguiente manera:

– ¿Cuáles son mis principales “hambres”? Somos siempre personas necesitadas, es fácil saciar nuestras hambres con comida. Pero también tenemos hambres interiores, que nos inquietan y debilitan, y que preferimos llenar de lo superfluo como los logros deportivos. Somos lo que comemos. ¿De qué alimentamos nuestro espíritu? ¿Nuestros ideales? ¿Nuestros sueños? ¿Permitimos que el Señor nos alimente o corremos detrás de otros proveedores?

– ¿Dónde sacio mi sed de esperanza? ¿Es la Gracia y la Palabra el agua viva que sacia mi sed? Buscamos agua de mejor sabor, pero que nos deja insatisfechos. ¿Es Jesús el agua que bebes? Como la samaritana, ¿le pides esa agua? ¿Prefieres otras fuentes?

– ¿Dónde te hospedas? ¿Jesús para ti es un hotel o un hogar? ¿Permites que él te acoja? ¿Prefieres que otros sean los que te brinden hospedaje? ¿Dónde estás en este momento? Es triste que muchos de nosotros prefiramos estar a la intemperie antes que buscar refugio en Dios. Preferimos nuestro orgullo al cobijo del Señor.

– ¿Dejas que el Señor te vista? ¿Te has revestido de Cristo? Nuestra manera en que vestimos, revela quiénes somos, o quiénes queremos ser. Es una manera de comunicarnos. Estar revestidos de Cristo, para muchos es políticamente incorrecto. Así como un uniforme revela a cual institución perteneces, tu manera de “vestirte” revela también las causas que defiendes. ¿Te avergüenza ese ropaje? ¿Suspiras por otro? ¿Cómo estás vestido ahora?

– El clásico catecismo del padre Ripalda, definía los pecados capitales como “enfermedades del alma”. Somos los enfermos necesitados de que Jesús nos cure. Pero afirmamos y aparentamos estar sanos, y nos es más fácil señalar a otros más “enfermos” que nosotros. Nos resistimos a que el Señor nos visite, ya que preferimos nuestras debilidades a él. A veces, estamos tan acostumbrados a nuestras enfermedades, que, estar sano es una locura.

– Hace años, Erich Fromm escribió un libro con un título provocador “El miedo a la libertad”. A pesar de haber pasado más de 50 años, el libro expresa uno de los principales miedos del hombre: ser libre. ¡Qué ironía! Uno de los valores más apreciados es el de la libertad, y estamos tan encadenados a nuestros prejuicios, ideologías. ¡Amamos nuestras cadenas! Son nuestras idolatrías que tienen inmunidad. ¿Realmente quieres ser libre?

Por eso te invito a que esta Semana Santa, sea una Semana Santa distinta. Un buen momento para poner en orden tu vida. Una vida en que, tercamente, hemos dejado que propuestas deshumanizadoras nos debiliten y destruyan lo mejor de nosotros mismos. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com

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