El Mañana

lunes, 22 de abril de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

El padre Arsilio, un poquito sordo

8 febrero, 2019

En la playa le dijo Capronio a su señora suegra: “Por favor, suegrita, métase al mar antes que nosotros, para que espante a los tiburones”… El famoso intelectual colgó los tenis, si me es permitida esa expresión tan poco intelectual que se emplea para decir que alguien se murió. (También se dice “chupar Faros”, “devolver el envase”, “irse de minero” o “entregar la zalea al divino curtidor”). Un reportero le preguntó a su viuda: “Antes de expirar ¿dijo su esposo algunas palabras dignas de ser recogidas por la posteridad?”. Respondió la señora: “No sé si ‘Ah chingao, ah chingao’ sean palabras dignas de ser recogidas por la posteridad”… Don Valetu di Nario, señor de edad madura, leía un libro. Le comentó a su esposa: “Aquí dice que el cuerpo humano está hecho en su mayoría de agua. ¡Cómo me gustaría beberme el agua de que está hecha la guapa vecina de al lado!”. Replicó la señora: “¿Con qué te la vas a tomar, si ya ni popote tienes?”… Cierto individuo padecía la enfermedad llamada orquitis, esto es inflamación de los testículos. Le comentó a un amigo: “Voy a ver a un médico”. Preguntó el otro: “¿Por qué?”. Respondió el tipo: “Porque se me hinchan los huevos”. “¡Oye! -se asustó el otro-. No te pongas así. ¡Yo nada más preguntaba!”… Puñetito Pajas, muchacho adolescente, fue llevado al hospital con quemaduras de segundo grado tanto en su mano derecha como en su atributo de varón. Y es que el pobrecillo se tomó por equivocación dos pastillas de Viagra… Tabu Larrasa, chica bonita pero sin orografía anatómica, paseaba por la playa en monokini, esto es, sin portar la parte superior de su traje de baño. Un guardia la detuvo por actos contra la moral y la llevó ante el juez. Después de una breve inspección ocular el juzgador la dejó libre “por falta de evidencias”… El cirujano le dijo a su asistente: “Está bien que seas aficionado a los toros, Gaonita, pero cuando tome yo el bisturí no me digas: ‘¡Suerte, matador!’”… Los jóvenes recién casados estaban en la cocina lavando los platos de la cena. En eso, encendidos en repentinas ansias, consumaron su amor sobre la mesa. Al terminar se compusieron las respectivas ropas y el muchacho exclamó satisfecho: “¡Qué poco te conoce tu mamá! ¡Dice que no eres buena en la cocina!”… Himenia Camafría, madura señorita soltera, sorprendió a un raterillo en el interior de su casa. “¡Déjeme ir! -le suplicó el mozalbete-. ¡Nunca he hecho nada malo!”. “Ven acá -contestó la señorita Himenia al tiempo que ponía el cerrojo de la puerta-. Nunca es tarde para aprender”… El padre Arsilio es algo sordo. Por eso no oyó bien al hombre que le dijo en el confesonario: “Me acuso, padre, de que estoy teniendo relaciones con una mujer casada”. “Habla más fuerte, hijo -le pidió el bondadoso sacerdote-. No te escucho bien”. “¡Que estoy teniendo sexo con una mujer casada!” -repitió el tipo en voz más alta. Las señoras que esperaban turno para confesarse pararon oreja. “Perdóname -se apenó el confesor-. Soy un poco duro de oído. Dime tu pecado en modo que pueda oírte”. “¡Qué me estoy acostando con una mujer casada!” -volvió a decir el individuo gritando ahora a toda voz, tanto que esta vez lo oyeron todas. Le dio la absolución el padre Arsilio. Salió del confesonario el hombre y dijo a las damas presentes: “Estimadas señoras: en vista de los sucedido no me queda sino ponerme a sus apreciables órdenes”… FIN.