El Mañana de Nuevo Laredo

Catón

De política y cosas peores

Catón

20 octubre, 2020

El pájaro azul



Noche de bodas. A la novia pareció gustarle el desempeño de su flamante maridito en el acto del amor, pues le pidió un encore, vale decir una repetición. Igual de bueno debe haber estado el bis, como lo prueba el hecho de que la muchacha demandó un tercer platillo, y en seguida otro, y uno más después. La luz del nuevo día dejó ver a un exhausto galán agotado por las continuas solicitaciones de la insaciable desposada. Con voz feble el recién casado le sugirió a su dulcinea: “¿Qué te parece si ahora vamos a desayunar?”. “¡Ah no! -protestó ella-. El letrero en la cafetería dice: ‘Los desayunos se sirven entre 7 y 11’. Nosotros apenas llevamos cinco”… Don Chinguetas llegó cariacontecido de su visita al médico. Le comunicó a doña Macalota, su mujer: “Traigo dos noticias, una mala y una buena. El doctor me dijo que ya no podré tener relaciones íntimas contigo”. Preguntó la señora: “¿Y cuál es la mala noticia?”… Relato erótico en muy pocas palabras: “Oh, Afrodisio, no… Oh, Afrodisio… ¡Oh!…”… En cierto pueblo mexicano de la frontera norte se celebraba un animado baile. De Texas vino un apuesto vaquero estadounidense que se presentó ante una linda chica del lugar. Le dijo: “Mi nombre es P. P. Smith, pero mis amigos me llaman Pí Pí. Me gustaría bailar con usted la siguiente pieza”. En eso llegó un fornido ranchero mexicano: “¿Me permite la siguiente pieza?”. “No -contestó la muchacha-. Me va a sacar Pí Pí”. “Señorita -le aseguró el ranchero con toda seriedad-. Le prometo no apretarla mucho”… En la casa de doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, se llevó a cabo la tertulia literaria. Manifestó una de las asistentes: “A mí me gusta mucho ‘El dulce pájaro de la juventud’”. “¡Por favor! -se molestó doña Panoplia-. ¡Venimos a hablar de literatura!”. (La tertuliana le aclaró a la señora De Altopedo que “El dulce pájaro de la juventud” (Sweet Bird of Youth) es una obra del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams, estrenada en Broadway en 1959 con Paul Newman y Geraldine Page en los papeles protagónicos bajo la dirección de Elia Kazan. Esta vez doña Panoplia se asemejó en algo a la señorita Himenia Camafría, célibe madura, que fue a una tienda musical en busca de canciones yucatecas. Le informó el encargado: “Tengo ‘El pájaro azul’”. “Pobre hombre -le musitó al oído la señorita Himenia a su amiga Celiberia, que la acompañaba-. Ha de tener problemas de circulación”)… El nuevo recluso le preguntó al reo ya curtido de una cárcel norteamericana: “¿Cómo es la vida en la prisión?”. “No es tan mala -contestó el sujeto-. Tenemos muchas actividades. Mira. Los domingos asistimos a un servicio religioso”. Dijo el recién llegado: “No me gustan los servicios religiosos”. “Los lunes -prosiguió el veterano- organizamos un torneo de dominó”. Declaró el otro: “No me gusta el dominó”. “Los martes hay función de box”. “No me gusta el box”. “Los miércoles nos ofrecen una conferencia motivacional”. “No me gustan las conferencias motivacionales”. “Los jueves hay concurso de aficionados”. “No me gustan los concursos de aficionados”. “Los viernes vemos en la tele un partido de futbol”. “Tampoco el futbol me gusta”. Preguntó entonces el preso con experiencia: “¿Te gusta el sexo entre hombres?”. Manifestó el novato: “No”. “Caramba -se preocupó el veterano-. Entonces tampoco te va a gustar la actividad de los sábados”… El sultán le preguntó al nuevo eunuco del palacio: “¿Crees poder cuidar adecuadamente de mi harén?”. “Señor -respondió el eunuco-. Estoy especialmente cortado para este trabajo”… FIN.

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