El Mañana

lunes, 19 de agosto de 2019

Yuriria Sierra
Opinión Yuriria Sierra

El primer fiscal

21 enero, 2019

Viejo lobo de mar. De José López Portillo a Vicente Fox. De Cuauhtémoc Cárdenas a Andrés Manuel López Obrador. Más de cincuenta años de que se inició en el servicio público. Una trayectoria respetada por hombres de todos los partidos y colores. Alejandro Gertz Manero, el primer fiscal del país. Será el encargado de transformar la impartición de justicia, de renovar la labor de los ministerios públicos.

Encargado de la Seguridad Pública en el primer gobierno de alternancia en México; antes de esto, encargado de Seguridad Pública del primer gobierno electo de la capital del país. Hoy es el primero en llegar a una Fiscalía que tomó cinco años dar forma. Su puesto será transexenal, para garantizar autonomía a sus labores. Se quedará ahí hasta 2027, cuando Gertz Manero cumpla 88 años.

Con su llegada nos despedimos de la PGR. La Fiscalía General estará integrada por un Consejo Técnico de cinco ciudadanos expertos en temas de seguridad; y por cuatro fiscalías que tomarán el lugar de las subprocuradurías: Derechos Humanos, Delitos Electorales, Combate a la Corrupción y otra de Asuntos Internos.

Parecería sólo un cambio en las formas y nombres, pero la Fiscalía fue creada para dar un giro en el camino que se debe andar para alcanzar la justicia en nuestro país, uno de los grandes pendientes heredados a Andrés Manuel López Obrador, y que irá de la mano con las funciones que se desempeñen desde la Guardia Nacional, que espera su análisis en lo particular en el Senado.

“En 1976, al inicio del gobierno del priista José López Portillo, el joven abogado recibió la encomienda de dirigir la primera gran campaña contra el narcotráfico con patrocinio estadounidense…”, recordó Elías Camhaji en El País. Y éste que sirva como aval final para la trayectoria de quien fue elegido como primer fiscal. Gertz Manero es un personaje también conocido, desde hace más de medio siglo, en Washington.

Será interesante ver si cambia su postura con respecto a la legalización de las drogas y cómo funcionará la dependencia que encabezará a partir de las modificaciones que sobre este tema se han generado en los últimos años. En 2016, al presentar su libro “Psicoanálisis, la gran alternativa”, Gertz Manero expresó que sólo apoya el uso terapéutico de la mariguana, que es firme opositor de cualquier otra alternativa porque, aseguró, no hay estrategias claras para defender a la niñez y juventud de las adicciones a cualquier droga, tampoco una ruta legal que garantice la libertad de los adultos “que ya saben qué hacer con su vida”.

Pero las cosas han cambiado desde entonces, ya hay una jurisprudencia sobre el uso lúdico de la mariguana, también hay una propuesta de legalización impulsada desde el interior de la administración actual, anunciada hace unos meses por Olga Sánchez Cordero. La Fiscalía deberá responder al respecto, y justamente una de las funciones que Gertz Manero tendrá en sus manos, es la de pavimentar el camino para que esta iniciativa, de aprobarse, no tenga impedimentos para llevarse a cabo con total respeto al estado de Derecho.

Un perfil que abarca más de un área; pocos han sido los límites para quien será el primer fiscal del país: amplio conocedor en temas de seguridad, pero también un hombre con varios libros en su haber, lo mismo de psicoanálisis, como ya lo mencionamos, que sobre la vida de Guillermo Prieto, Ignacio Allende o John F. Kennedy. También, un hombre de teatro, fundó la Asociación Nacional de Productores de Teatro (Protea), que lo llevó a un enfrentamiento legal con Silvia Pinal en 1993, a quien acusó de fraude por un daño al presupuesto de cuando la actriz era su directora. Hijo de Mercedes Manero, novelista y poetisa. Tres doctorados y amante del deporte.

“Para que la Fiscalía tenga credibilidad tiene que dar respuesta a todos los casos que están pendientes, a todos, los que son muy conocidos y los que afectan a una gran cantidad de mexicanos que no tienen ni siquiera la voz para hacerse oír…”, fueron sus primeras palabras tras rendir protesta en el Senado, donde en el fallo se llevó la votación con 91 de 117 votos.

Nada fácil su tarea, aunque, sí, muy extensa su experiencia.