El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

‘El Principito’ o al político del porvenir

9 marzo, 2019

Hace muchos años que había comprado este libro de Fernando Escalante, desde 2006, pero como suele suceder, se me quedó en el olvido. Apenas lo encontré y me he puesto a leer. Lo adquirí sólo por el autor a quien tuve el gusto de conocer hace unos 35 años, cuando me tocó coordinar la sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, del Plan de Actividades Culturales de Apoyo a la Educación Primaria, que organizaba la Dirección General de Promoción Cultural, dependiente de la SEP (el Plan por cierto era magnífico y no pierde vigencia).

Faltaba un día para marchar a Tuxtla y aún no tenía maestro para el área social. Finalmente lo consiguieron; lo conocerás en el aeropuerto, me dijeron, con sólo verlo los vas a identificar. Y así fue, ya estábamos todo el equipo reunido para abordar, cuando se aproximó un joven, bueno suponía que era un joven, escondido tras unas espesas y luengas barbas, pelo largo y ensortijado, sólo emergían unos grandes ojos de una mirada clara y brillante y algo que debía de ser una sonrisa apenas dibujada pues ni los bigotes ni la barba dejaban ver más. Era Fernando Escalante Gonzalbo.

Estudiante recién egresado del Colegio de México que trabajaría ese verano con nosotros para reunir más fondos pues se iría a España a continuar sus estudios (luego me enteraría que lo haría en la Universidad Complutense de Madrid) y como no tenía otra cosa que hacer, se contrató en el Plan para ocupar creativamente sus vacaciones. Yo abrigaba mis reservas, pues conozco a mi gremio y sé que los maestros somos recelosos de chavos de pelo largo, pero confié en su dominio de la materia pues sus credenciales eran de primera, no cualquiera es egresado del Colegio de México. En ese sentido nuestra sede estaría de lujo.

Pero bueno, vamos directamente sobre el libro “El Principito” que no hace alusión al homónimo de Antonie de Saint Exupery, sino al Príncipe de Maquiavelo, tan mal interpretado, por cierto. Escrito con un lenguaje más propio del siglo XIX o si se quiere hasta del XVIII, el estilo también decimonónico, pero sus ideas y conceptos muy actualizados, no da una explicación muy amplia de la razón de porqué escogió este estilo y lenguaje, pero finalmente es lo que menos importa cuando lo empezamos a leer. Es realmente subyugante, es de esos libros que, sin ser un thriller, lo atrapan a uno desde el principio.

Les transcribo un párrafo del prólogo para que se den una idea: “Como obra de mi ingenio, no puede ser esta sino cosa humilde y de escaso mérito. Alguna virtud tendrá, sin embargo, de ello, si por su lectura se puede conocer en breve tiempo, lo que he podido aprender yo en medio de las fatigas, servidumbres y zozobras que impone la exigua soledad del académico. De más es cuanto mi poquedad pueda ofrecer al político que nuestra república necesita para tener porvenir…”. En este tenor está todo el libro, debe de haber sido harto difícil mantener todo el tiempo el uso de este lenguaje y estilo tan poco común hoy.

Son 21 capítulos, todos cortos en los que, de forma breve y sucinta, explica su idea, inicia con distintas clases de repúblicas, cuántas y cuáles son y cómo se adquiere el poder en ellas; las divide en “burocráticas y mafiosas”. El segundo lo titula del acceso al poder y de si conviene llegar a él por la popularidad o la astucia. El tres, habla de los enemigos, y de si conviene tenerlos o atraérselos con favores. El cuarto de los conflictos y de cómo han de gestionarse para mejor aprovecharse de ellos. El quinto de las novedades y reformas y de cómo deben gobernarse las repúblicas acostumbradas a vivir bajo leyes propias.

En fin, cada capítulo hace un análisis de las condiciones, circunstancias y características de la política y los políticos, se apoya en clásicos como Cicerón, Maquiavelo, Richeliu, Harry S. Truman, Franklin Delano Roosevelt a Don Francisco Vázquez Gomes, incluso de Carlos A. Madrazo y Reyes Heroles, cita a varios presidentes como López Mateos, Ruiz Cortines y hasta Porfirio Díaz. La lista de referencias bibliográficas es interminable y va desde los clásicos griegos y romanos hasta los más modernos y actuales, pasando por los pensadores de la edad media y los del siglo de las luces.

Fernando Escalante es un sólido académico, ha sido profesor del instituto José Ortega y Gasset de Madrid y actualmente es profesor investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México. El libro vale la pena leerlo, aporta ideas y conceptos desde un punto de vista imparcial y objetivo, no tiene partido ni preferencias y su único compromiso es con la búsqueda de la verdad. Espero pronto volver a verlo, la próxima vez que visite la capital lo voy a buscar, si lo encuentro, ya le platicaré.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un magnífico fin de semana e familia, disfrute del buen clima.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Ya llegué