El Mañana

domingo, 18 de agosto de 2019

Mauricio Belloc
Selva urbana Mauricio Belloc

El pueblo no se equivoca

5 mayo, 2019

¿Ya repararon en las condiciones en que se encuentra la ciudad?, sí, todo Nuevo Laredo, por donde ustedes lo quieran ver, por donde gusten y deseen empezar a analizarlo, como quieran tocar cada tema o punto de referencia.

¿A qué se debe que nuestra ciudad esté del asco, dada al cuas, que huela mal, que no sólo se vea, sino que luzca bastante sucia, que esté descompuesta, que todo esté fuera de lugar, que a donde volteemos, lo que veamos, sea criticable, que abunden las irregularidades, los desperfectos?

Pues miren, no es nuestra la respuesta, la contestación a porqué nuestra ciudad está así, sino que es una observación de cada ciudadano, que todos por igual, los hemos escuchado o lo hemos dicho, tanto por separado en lo individual, como en grupo, ya en masa.

Y que todos nosotros, ya unidos, como auténtico pueblo, nunca nos hemos equivocado en tales apreciaciones populares o que involucran a toda la comunidad, a la sociedad, donde cada uno tiene autoridad tanto moral, como de conocimiento, para opinar al respecto.

Porque si de algo estamos seguros, es que el pueblo no se equivoca, disculpen que lo recalquemos.

¿Y qué es lo que dice toda la ciudadanía, qué es lo que ha dicho el habitante en cada trienio, qué comenta nuestra gente cada que llega y pasa un gobierno, qué es lo que ha externado cada habitante de este municipio, cada ciudadano común respecto a las condiciones de la ciudad y en relación al actuar de la administración local en turno?

Pues que todos los alcaldes y gobiernos nos han robado sin excepción, cual más, cual menos, todos se han “papeado de lo lindo”.

A placer, todos nos saquean y nos han birlado, comenta nuestra gente que las personas en el poder, son insaciables, que no tienen llenadera y que parece competencia, pues el nuevo que llega al cargo, sin falla, roba mucho más que el que le antecedió.

Lo anterior es lo que ha dicho siempre el pueblo, desde hace más de medio siglo que un servidor lo ha venido escuchado de nuestra gente.

TOCHOS MOROCHOS

Así con todas sus letras, las que esta vez las pondremos en mayúsculas: TODOS LOS ALCALDES DE NUEVO LAREDO NOS HAN ROBADO, CADA UNO MUCHO MÁS QUE EL INMEDIATO ANTERIOR, ABSOLUTAMENTE TODOS ELLOS.

Esta sentencia o aseveración no es para nada nuestra, así que nadie nos puede -si es que tuvieran cara la bola de bandidos- acusar en lo personal a un servidor.

Y que ningún aludido se ponga los moños, se haga el digno y que pida que le demuestren tal cosa -sus raterías- esas de las que a cada uno de ellos, les señala el sabio pueblo.

Basta con ver cómo llegaron al puesto y cómo se fueron, cómo vivían antes y cómo viven ahora, todo el pueblo los sabía quebrados o a punto de la bancarrota, grises profesionistas, con algún negocito particular, incluso mal llevados, tal vez por ser personas nefastas.

Pero tuvieron la fortuna de ser presidentes de la comuna, alcaldes y ahora son unos potentados empresarios.

Calles destrozadas, nulo drenaje pluvial y ni se diga el sanitario, lo mismo el enramado de alcantarillado, ni qué decir de la red de agua potable entubada.

Las calles destruidas o semi intransitables, nada de asfalto o pavimento, hasta el dizque concreto hidráulico es algo desaparecido.

Y si no nos creen vayan a la periferia, vean las arterias, parecen potreros o brechas, llenas de baches, socavones, una calidad de pavimentación o asfalto, que grita a los cuatro vientos que hubo robo desmedido, que la mala calidad de nuestras calles, no es más que sinónimo de transa, corrupción y demás, con las constructoras, con los proveedores de materiales.

Y LOS POTENTADOS EN EL AJO

Todo mundo en el juego del billete fácil, ese que va implícito en el daño al pueblo, con mal servicio, malas obras, con raterías y demás.

El juego del billete oculto, sucio o pasado por debajo de la mesa, pero en el que el alcalde en turno se lleva la parte del león.

El alumbrado público, los parques, los sitios de deportes, de solaz y esparcimiento, todo es un mugrero.

Los servicios que otorga la ciudad, ni qué decir de aquellos que concesiona, como es la limpieza en la vía pública y la recolección de sólidos, así como el transporte urbano, con unidades que datan de más de 40 años de uso.

Todo tiene que ver con componendas, disimulos, sobornos, “untadas de manos” y las mezquinas sociedades entre particulares y funcionarios, donde -también hay que decirlo- la iniciativa privada, dice haber cumplido, entregando el artículo, trabajo, servicio, concesión o producto que se le exigió.

La culpa siempre recae en el gobierno y cómo no si Nuevo Laredo es una ciudad rica, con tres mil millones de pesos anuales de presupuesto de egresos, pero esa suma aunque muy respetable, bastante grosera por la cantidad, es sólo una cantidad entendida o enterada, puesto que hay otra que nunca se podrá contabilizar.

Nos referimos a todos esos otros negocios en lo oscurito, los que se hacen posible, gracias por una parte, a la gente que detenta el poder gubernamental (alcalde y gabinete, socios ocultos y prestanombres), amafiándose con aquellos particulares que también quieren sacar raja y que invitan al político, al servidor público a beneficiarse ambos, con los negocios, proveedurías, obras y concesiones, ya citadas.

Así que en los cobros por disimulos, las prebendas y otras transas, triquiñuelas, trastupijes, pingües reparticiones y ganancias, no van incluidos esos tres mil millones de pesos anuales de presupuesto de egresos, sino que se trata de otros tesoros.

Por eso es que la ciudad de Nuevo Laredo está como está y por eso mismo también, es que el pueblo dice y sin temor a equivocarse, que todos nos han robado, que todos los alcaldes y gente del gobierno local se han enriquecido en cada trienio, asociados con particulares que también se han llevado lo suyo, siempre y directamente en detrimento de la calidad de lo que debieron haber entregado a la ciudad y aterrizado en la comuna, traducida, en obras, servicios, prestaciones, concesiones y demás.

Y pensar que el actual gobernante estará por cinco años seguidos, dos del bienio inicial y tres años de su reelección, el hombre ya tiene enorme experiencia al respecto, así que ya podemos entender la que nos espera en un lustro con promedio de tres mil millones anuales (15 mil millones de pesos en cinco años) a ejercer, sin contar con los otros dineros.

Feliz domingo, disfruten su ciudad, que Dios los colme de calles envidiables, buen drenaje, un agua potable como nunca, unos camiones urbanos impecables y una recolección de basura, que ni un palillo de dientes encuentren en el piso de la vía pública.