El Mañana

jueves, 20 de junio de 2019

Elba Balmori
Cicatrices del alma Elba Balmori

El Radar

2 marzo, 2019

Todos llevamos en nuestro cuerpo varios órganos vitales, pero solo uno es capaz de brindarnos no solo la posibilidad de vivir sino que también tiene la habilidad de alimentar el alma, ese órgano es el corazón. El corazón de las personas funciona como un radar que siempre está en busca de su objetivo que es el amor. Nuestro radar está en alerta cuando no tiene lo que necesita sin importar a quien tenga a su lado. Que el radar suene no depende de nosotros, él sabe lo que está buscando. Hay ocasiones que ignoramos su sonido esperando después tener otra oportunidad, pero como dije antes, eso no depende de nosotros sino del corazón. Contacto, ebalmorig62@gmail.com
El Radar
No recuerdo cuando fue la última vez que escuche el sonido de mi radar porque ya habían pasado años sin emitir un sonido.Yo séreconocer su sonido entre muchos otros, es un sonido que no puedo ignorar, que me agrada y llena de emoción. Un día al escuchar de nuevo ese agradable sonido me sorprendí porque pensé que mi radar estaba descompuesto, pero no fue así, en realidad, con el paso de los años se había vuelto tan sensible que solo sonaba cuando realmente detectaba lo que estaba buscando. Debo decir que me dirigí sigilosamente hacia donde señalaba mi radar porque quería comprobar que en realidad existía en el horizonte nuestro objetivo. Me quede observándote por un tiempo y me di cuenta que entre más te observaba mi radar sonaba más fuerte. A través de la vida yo había adquirido una habilidad para detectar, por lo que no tenía la necesidad de usar mi radar.Tal vez por esta razón mi radar permanecía en silencio, me bastaba una mirada al horizonte para darme cuenta que mi camino estaba despejado. Mi radar nunca se apagó del todo, solo estaba en reposo. Pero ese día mi radar sonó tan fuerte que me descontrolo. Mis ojos se abrieron de nuevo a la vida cuando te vi porque ese día mi radar sonó por ti, me di cuenta desde ese momentoque habías llegado a mi vida para dejar una honda huella. Hoy nuestros caminos son distintos, la distancia y el tiempo nos separan y mi radar se ha quedado de nuevo silencio. Tal vez un día nuestros caminos se junten y nuestras miradas se encuentren y tal vez entonces nuestros radares se enciendan. Pero tal vez para entonces tendremos otro sonido y nuestro radar no lo pueda detectar. Me gustaría saber si un día mi radar volverá a sonar por ti y me gusta pensar que tú piensas igual. Fuimos como dos invidentes que ignorando aquel sonidole apostaron al olvido y perdieron el amor. Ahora, no te busco ni me buscas, pero cada noche al acostarme me arrepiento de la noche en que te dije adiós.
Elba Balmori