El Mañana

viernes, 19 de abril de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

El ‘regalo’ prometido: la mejora de vialidades

28 diciembre, 2018

Por la calle 15 de Septiembre, entre las avenidas Jesús Carranza y Leandro Valle, estuvieron trabajando una cuadrilla de personas en el bacheo de ese transitado tramo, mas sin embargo esa excelente labor de compactación del suelo y trazos, se vio opacado por la pésima y mala calidad de los materiales que ahí se utilizaron para su final pavimentación; convirtiendo a ese compromiso ciudadano y por enésima vez sólo en el “regalo” prometido la mejora de vialidades.
Muchos ciudadanos fueron testigos que los empleados de compactación trabajaron de una forma por demás ordenada, en tiempo y forma, no así, los que tuvieron bajo su responsabilidad el terminado final, o sea las labores de asfaltar esos baches, al verse que tardaron días en acudir a cumplir con su parte, lo que originó que se reprocesaran los iniciales trabajos, lo que originó finalmente que esos trabajos ya estén presentando agrietamientos, ondulaciones.
Al poniente de la ciudad similares situaciones se presentan el día a día, por la Eva Sámano, por la avenida Revolución, la misma Lago de Chapala o Prolongación Monterrey, el grito ciudadano diariamente se escucha por medio de las redes sociales, del periodismo serio, de que sus colonias, sus vías, sus calles y avenidas por igual presentan grandes deterioros, de que el Municipio tan sólo en ellas les realiza un “maquillaje”.
Caer en un bache o transitar por una vía en pésimas condiciones no es nada raro ya para la ciudadanía de esta ciudad, por igual el que la autoridad municipal vaya y tape uno acompañado de toda una comitiva, es de reconocer que la sociedad ya está más que acostumbrada a ver esas simulaciones; triste es saber que para llevar a cabo esa labor, los representantes del gobierno municipal a su paso transitaron, ignoraron similares o peores vialidades.
Por supuesto que este problema es generacional, pero no se entiende el porqué ninguna administración municipal ha logrado o ha hecho algo favorable para ya terminar y de tajo con este problema; no es creíble que no exista una manera o un método específico y completo para lograr el objetivo de mantener mejor y por más tiempo las calles y avenidas de Nuevo Laredo.
Sabido es por todos en esta ciudad cuál es la mecánica que se tiene que seguir para lograr que su reclamo sea escuchado, así lograr ver nuevamente reparada esa calle, avenida o tapado ese fastidioso bache; la llamada directa a la autoridad correspondiente, la denuncia a través de los medios de comunicación, de las redes sociales son los canales más efectivos para ser atendidos.
Después la tardanza en acudir, la llegada para poner tan sólo un rústico señalamiento, los días que transcurren para la llegada del personal, dejarlo casi listo para su terminación con pavimento o asfalto, se deja el escombro a un lado, días o semanas pasan para que se venga a concluir, días o semanas por igual es lo que duró resuelto el problema, pues aún no se llevan los escombros dejados ahí, cuando el mismo problema ya volvió a surgir.
No es por demás recordar que hace algunas décadas y ante la vergüenza que representaba Nuevo Laredo en cuestión de imagen, ante la probable incapacidad de que sus autoridades municipales no podían o no querían resolver este eterno y continuo problema, un empresario constructor de la vecina ciudad de Laredo, Texas se ofreció a llevar a cabo los trabajos tanto de bacheo como de recarpeteo, dando una garantía total de satisfacción, en consecuencia, el término de ese gran problema.
Ante esa arriesgada y atrevida sugerencia de dicho empresario texano, curiosamente las autoridades municipales de ese entonces le dieron un no rotundo; enérgica respuesta que, por no haberse aceptado su capacidad, su conocimiento, sus ideas, su interés e intención en coadyuvar con Nuevo Laredo para solucionarles ese asunto, quizás ha traído como consecuencia en esta época moderna, el continuar con esas malas prácticas, ideas más que obsoletas, antiguas.
Por supuesto que ese empresario texano no vendría a apoderarse en su totalidad de la obra pública de Nuevo Laredo de esas épocas, sino más bien y a través de su empresa, el establecer nuevas conductas de construcción, de necesaria reglamentación, de utilización de materiales acordes, por lo mismo aceptables y durables, introducir una nueva conducta y actitud de servicio, acciones que por supuesto y sin duda alguna eran más que efectivas al ser éstas por igual absorbidas de las enérgicas leyes y costumbres norteamericanas.
No queda claro el porqué el presupuesto municipal para la obra pública será millonario, al saberse por igual que dichos recursos serán por igual y como ha sido la costumbre mal aplicados, despilfarrados por decir así al no tener un enérgico y bien programado plan de obra.
No queda claro el porqué la misma autoridad municipal, en estas mismas cuestiones, los reglamentos por ellos son ignorados, no son utilizados, respetados, ocasionando esa pésima calidad en obra pública.
No queda claro el porqué en estas épocas modernas, en donde está al alcance de la mano toda la tecnología posible, la autoridad municipal no exija en ese preciso momento en que se está llevando la obra, el envío de fotografías, videos en sí, todo el material que por igual certifique, constate que dichos trabajo se están haciendo con calidad, en tiempo y forma.
No queda claro el porqué la misma autoridad municipal no exige a toda empresa privada que por alguna necesidad tenga que romper el pavimento, el sujetarse a los reglamentos existentes, ofrecerles en sí un patrón de obra, desde cómo se debe abrir o perforar, hasta cómo debe ser su acabado final, caso contrario parar la obra, multarlos.
No queda claro, el porqué no se permite se integre un verdadero consejo ciudadano en donde participen expertos arquitectos, ingenieros, técnicos que supervisen o actúen como instructores o mediadores.
No queda claro el porqué se sigue el mismo patrón de obra si por décadas y por lo que se ve no ha dado buenos resultados, que por igual y para restarle carga vehicular a las vías y se dañen en menos tiempo, construir otras alternas, adecuarlas.
No queda claro el porqué si la obra pública municipal es tan pobre, aun tan obsoleta, se le siga destinando sí muchos recursos económicos, pero muy poco a la implementación de tecnología, de renovados o actualizados manuales o reglamentos, de esa enérgica supervisión y capacitación.