El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

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El regreso de los migrantes

8 julio, 2019

La triste historia se repite constantemente, un abuelito que ya no recibe llamadas ni visitas de su familia repentinamente ya no es visto por sus vecinos, pasan dos o tres dìas y el olor alerta de la mala noticia: su muerte en soledad.
Lamentablemente ocurre demasiado, el asilo está lleno de personas que prácticamente sólo están esperando la muerte en vez de dedicarse a vivir a plenitud sus años dorados, disfrutar de los nietos, dar consejos a sus hijos, aprovechar su tiempo libre para hacer lo que su salud le permita, etc.
En lugar de eso, son vistos como un estorbo por los hijos y en muchas ocasiones abandonando a los adultos mayores a su suerte, olvidando que tarde o temprano, eso mismo nos puede pasar a todos.
Si bien muchos adultos mayores requieren cuidados especiales, lo que implica tiempo y recursos en muchos casos, abandonar a un padre o madre que en su momento dio todo por sus hijos, para que éstos lo olviden y les ocurra lo mismo, es algo inhumano.
Varias veces por semana ocurre lo que describíamos en las primeras líneas, escenarios en los que los familiares no sólo no se percatan a tiempo de la muerte de los abuelitos, sino que incluso se vuelve un reto notificarlos para que reclamen el cuerpo.
Morir en soledad es cruel, es una de las formas más tristes de despedirse de este mundo, pues la mayoría quiere irse tranquilo, rodeado de su familia, sintiendo ese cariño de los suyos hasta el último momento.
Es entendible que en ocasiones la muerte es repentina y ese escenario de que un adulto mayor pase a mejor vida rodeado de toda su familia no siempre puede ocurrir, lo que sí es posible es estar al pendiente de padres y abuelos, llamarlas constantemente, organizarse entre los familiares para visitarlos, llevarles lo que requieran y atenderlos.
Al final debemos estar conscientes de que esto mismo nos puede ocurrir y que debemos generar un ciclo de bienestar que se perpetúe con las siguientes generaciones.

Esta semana* comienza -tentativamente- el regreso de los migrantes que ya estaban en territorio americano, ahora seguirán esperando aquí la resolución de sus trámites de solicitud de asilo político.
Esto implica un escenario distinto al de hace unas semanas cuando experimentamos una saturación inédita de migrantes principalmente africanos, pues se suman a los que ya están aquí, a los que seguirán llegando y se agrega un sentimiento de frustración, pues la mayoría ya se sentía realizado, luego de que fueran llamados para seguir su proceso en territorio estadounidense, es para muchos un retroceso y un regreso a la incertidumbre.